
En Monte Hermoso, la prioridad dejó de ser mirar el cielo y pasó a estar puesta en el suelo. Después del temporal que golpeó a la costa bonaerense, el frente marítimo quedó con restos dispersos, estructuras dañadas y sectores donde circular todavía implica riesgo. Maderas, clavos, cables y escombros obligan a mantener la cautela mientras avanzan las tareas de limpieza.

Las cuadrillas municipales trabajan desde el fin de semana sobre la costanera y las calles cercanas a la playa. La arena acumulada sobre veredas, accesos y calzadas complica el tránsito en varios puntos. A eso se suman elementos arrastrados por el viento y el agua, que quedaron distribuidos en zonas de paso habitual para vecinos y turistas.
El intendente Hernán Arranz evitó ponerle una cifra al impacto del fenómeno. Explicó que el relevamiento todavía sigue abierto y que no existe un cálculo definitivo. “Todavía no podemos hablar de costos porque nos encontramos en plena etapa de evaluación de daños”, señaló.


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El operativo reúne a empleados municipales, Bomberos Voluntarios, Defensa Civil y personal de servicios. También intervienen la Cooperativa Eléctrica y Telefónica, especialmente por la presencia de postes, cables y estructuras urbanas afectadas. El trabajo se concentra en despejar zonas peligrosas y sostener la asistencia en los sectores más comprometidos.
La recomendación oficial es no acercarse a los lugares dañados del frente costero. Aunque el temporal ya pasó, el riesgo permanece por los materiales sueltos y por la inestabilidad de algunas estructuras. En varios sectores, el paisaje cambió por completo: arena fuera de lugar, cartelería caída y accesos a la playa deteriorados.
El fenómeno se originó por un ciclón extratropical asociado a un proceso de ciclogénesis frente a la costa bonaerense. Según el Servicio Meteorológico Nacional, la región recibió ráfagas superiores a los 90 kilómetros por hora. La fuerza del viento se combinó con una importante crecida del mar y generó complicaciones en distintas localidades costeras.
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Durante las horas más intensas, las autoridades advirtieron por la combinación de viento sostenido, ráfagas y pleamares. Desde el municipio señalaron entonces que no se esperaban olas extremas, aunque el mar podía presentar “mucha energía y fuerza”. Esa advertencia se confirmó en los daños visibles sobre la rambla y los sectores próximos a la playa.
La lluvia también aportó complejidad al escenario. Entre las 0 del 8 de mayo y las 0 del 9 de mayo cayeron 19 milímetros en la localidad balnearia. El acumulado de los últimos tres días llegó a 79 milímetros, un registro que, combinado con el viento, aflojó postes y otros elementos urbanos.
Pese a la magnitud del temporal, no se reportaron personas heridas de gravedad. La preocupación se concentró entre vecinos y comerciantes de las zonas cercanas a la costa, donde el avance del agua y la arena dejó consecuencias visibles. Ahora, el municipio busca recuperar la circulación segura antes de avanzar con una estimación económica del daño.















