
El hombre acusado por el crimen frente a la terminal de Rawson seguirá preso por riesgo de fuga
Policiales12/05/2026
REDACCIÓNLa jueza Laura Martini dictó seis meses de preventiva para Marcelo Ciancio. La Fiscalía cuenta con un testigo presencial y registros fílmicos que reconstruyen el homicidio.

Marcelo Ciancio caminaba a pocos metros de la Oficina Judicial de Rawson cuando los efectivos de la Comisaría local lo interceptaron para terminar con su breve tiempo en la clandestinidad. El hombre deambulaba frente al ingreso del Colegio Don Bosco, ignorando que sobre él ya pesaba una orden de captura dictada por la magistratura provincial. Esta detención cerró una búsqueda que se inició apenas se descubrió el cuerpo de la víctima en plena vía pública durante la madrugada del sábado.
La decisión de mantenerlo tras las rejas se fundamentó principalmente en la necesidad de proteger a la única persona que presenció el ataque fatal. El fiscal Leonardo Cheuquemán y el procurador Jeremías Regueira argumentaron que existe un peligro real de que el imputado intente amedrentar al testigo para desviar el curso de la investigación. El encierro preventivo busca blindar esta declaración fundamental que sostiene gran parte de la acusación contra el sospechoso en esta etapa inicial.
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El historial delictivo de Ciancio pesó con fuerza al momento de definir su situación procesal inmediata en la audiencia de control. El acusado ya contaba con causas abiertas por robo y desobediencia, lo que reforzó la postura de la fiscalía sobre su falta de voluntad para someterse a las normas legales del país. Bajo esta sospecha de fuga, la jueza Martini resolvió que el hombre permanezca en una celda mientras se agotan las etapas de recolección de pruebas y peritajes científicos.
El cuerpo de Mario Barrientos fue localizado en una zona de constante movimiento de pasajeros y transeúntes habituales de la capital. Los efectivos que acudieron al llamado pudieron reconocer al fallecido de inmediato porque ya tenían trato previo con él en otras intervenciones policiales recientes. La víctima presentaba una herida punzocortante en la parte superior del tórax que le provocó la muerte casi en el acto frente a la terminal de ómnibus local.
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Los ojos de la ciudad jugaron un papel determinante para reconstruir el minuto a minuto de la agresión que terminó en tragedia. Los investigadores analizaron las cintas de la terminal, una gomería vecina y diversas viviendas particulares para identificar la silueta del agresor escapando de la escena del crimen. Estos registros del centro de monitoreo permitieron que la policía reconociera a Ciancio casi de inmediato, activando los protocolos de búsqueda en su domicilio habitual y zonas cercanas.
Durante la madrugada del domingo, los uniformados irrumpieron en una vivienda de la calle AoniKenk al 600, ubicada en el populoso barrio Río Chubut. En ese lugar secuestraron elementos que podrían ser la clave biológica del caso, como prendas de vestir, calzado y una gorra que coincidiría con la vestimenta grabada. El hallazgo más significativo fue un cuchillo con presuntas manchas de sangre que ahora deberá ser sometido a rigurosos análisis de laboratorio para confirmar su procedencia.
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La defensa oficial, encabezada por los abogados Pablo Sánchez y Miguel Moyano, optó por una estrategia de no confrontación durante la etapa preliminar del proceso. Los letrados no presentaron objeciones al pedido de prisión preventiva que formuló el Ministerio Público Fiscal, allanando el camino para la resolución rápida de la jueza. Esta postura permite que la causa avance con mayor fluidez hacia las pericias técnicas y químicas que definirán el futuro procesal del imputado.
La calificación legal elegida por los acusadores es la de homicidio simple, una figura que contempla penas severas en el código penal argentino. Según la información oficial distribuida tras la audiencia, Ciancio enfrenta una condena posible que oscila entre 8 y 12 años de prisión efectiva en caso de ser hallado culpable. El volumen probatorio acumulado en las primeras horas del caso dio a la magistratura la convicción necesaria para abrir la investigación formal por un semestre.
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Los seis meses de plazo que fijó la justicia servirán para procesar cada imagen de las cámaras y confirmar si la sangre en el cuchillo pertenece efectivamente a Barrientos. El sospechoso esperará el juicio en prisión, mientras los peritos trabajan para cerrar los cabos sueltos de un crimen que ocurrió a la vista de testigos. La causa recién comienza su etapa de análisis profundo en los tribunales de la capital provincial, bajo un estricto control de las pruebas recolectadas.
















