
La Paz quedó paralizada y el presidente salió a pedir que frenen los bloqueos
Política12/05/2026
REDACCIÓNLas protestas ya llevan casi dos semanas en Bolivia y complican el abastecimiento de alimentos y combustibles. El Gobierno intenta abrir una negociación mientras crece la presión sindical.

La crisis social en Bolivia sumó otro capítulo de tensión después de varios días de marchas, cortes de ruta y protestas que mantienen frenada gran parte de La Paz. Con el transporte afectado y dificultades crecientes para mover combustibles y alimentos entre distintas regiones del país, el presidente Rodrigo Paz Pereira volvió a hablar públicamente y buscó instalar un mensaje de negociación en medio de un escenario cada vez más conflictivo.
Las movilizaciones comenzaron impulsadas por distintos sectores sindicales y sociales que reclaman mejoras salariales y cuestionan la situación económica. Sin embargo, el conflicto escaló rápidamente y ahora la Central Obrera Boliviana también exige la renuncia del mandatario, mientras se multiplican los bloqueos en rutas estratégicas y aumentan las complicaciones para circular entre departamentos.


En ese contexto, el presidente boliviano sostuvo que las protestas están generando consecuencias directas sobre la vida cotidiana y sobre el funcionamiento económico del país. “Son los bloqueadores los que aumentan el precio de los productos. Son los bloqueadores quienes generan desempleo”, afirmó el mandatario en un mensaje difundido a través de redes sociales.
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La situación tiene uno de sus puntos más delicados en La Paz, donde las marchas sindicales y las concentraciones afectaron buena parte de la actividad urbana. Los cortes también alteraron el traslado de mercadería y combustible hacia distintos puntos del país, algo que empezó a sentirse en los precios y en la logística comercial. Mientras tanto, los sectores movilizados mantienen la presión sobre el Gobierno y todavía no aparecen señales claras de un acuerdo inmediato.
Frente a ese escenario, Paz Pereira intentó posicionarse como impulsor de una salida negociada y pidió bajar el nivel de confrontación política. “Bolivia necesita reconciliar. Bolivia necesita certidumbre. Bolivia necesita trabajar junta y dialogar”, expresó al insistir con una convocatoria amplia hacia distintos sectores sociales y políticos.
El mandatario vinculó esa estrategia con el encuentro realizado el pasado 9 de mayo en Cochabamba, donde participaron organizaciones sociales, empresarios, gremios, transportistas, sectores indígenas y referentes políticos oficialistas y opositores. Según explicó, ese espacio buscó abrir una nueva etapa de consensos alrededor de medidas económicas y legislativas para intentar contener la crisis.
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En paralelo, el Gobierno boliviano prepara una batería de diez proyectos de ley vinculados a cuestiones económicas y sociales que serán enviados al Parlamento. Paz Pereira aseguró que esas iniciativas se discutirán “con transparencia y socialización” y rechazó las versiones que hablan de privatizaciones o aumentos tarifarios impulsados por la administración nacional.
El conflicto, sin embargo, mantiene una dimensión mucho más amplia que la discusión parlamentaria. Maestros, mineros, fabriles y campesinos continúan articulando protestas en distintos puntos del país mientras crece el desgaste político del Gobierno. Las movilizaciones ya ingresaron en su segunda semana consecutiva y sostienen un clima de fuerte tensión social.
A pesar del escenario complejo, el presidente insistió en transmitir una señal de estabilidad económica. Según afirmó, Bolivia muestra algunos indicadores positivos vinculados al crecimiento de las exportaciones durante el primer trimestre del año. Esa lectura contrasta con el clima que domina actualmente las calles de La Paz, donde la presión sindical y los bloqueos siguen condicionando el funcionamiento cotidiano de la capital boliviana.














