Cierran fábricas y ya se pierden nueve empleos industriales por hora en Argentina

Actualidad16/05/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Empresarios y economistas advierten que la caída del trabajo formal se acelera mientras crecen las importaciones y la actividad sigue sin reaccionar.

Desde el sector industrial sostienen que el repunte no alcanza para modificar la tendencia general.
Desde el sector industrial sostienen que el repunte no alcanza para modificar la tendencia general.

La pérdida de empleo industrial empezó a adquirir una velocidad que preocupa cada vez más al sector productivo argentino. Según datos difundidos por el director ejecutivo de Industria y Desarrollo, Diego Coatz, el país ya pierde alrededor de nueve puestos de trabajo industriales por hora en medio de una caída sostenida de la actividad, menor utilización de fábricas y un mercado cada vez más golpeado por la informalidad.

La advertencia apareció en un contexto donde distintos indicadores económicos todavía no muestran señales firmes de recuperación. Aunque marzo registró una mejora parcial en algunos rubros, desde el sector industrial sostienen que el repunte no alcanza para modificar la tendencia general. Las proyecciones privadas incluso anticipan un nuevo retroceso para abril y una caída industrial de 1,5% durante 2026.

El deterioro impacta especialmente sobre el empleo formal, uno de los principales motores históricos de la clase media argentina. Coatz aseguró que en el último año desaparecieron 42 mil puestos industriales registrados y que, si se suman empleos directos e indirectos, la pérdida ya ronda los 75 mil trabajadores. “Estamos hablando de que se pierden nueve empleos por hora”, afirmó durante una entrevista radial.

La situación también quedó reflejada en el nivel de actividad de las plantas industriales. Según explicó el economista, la utilización de la capacidad instalada permanece por debajo del 60%, con un promedio cercano al 59,8%. Eso significa que gran parte de las fábricas argentinas produce muy por debajo de su potencial mientras aumentan los problemas de rentabilidad y sostenimiento laboral.

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El panorama empeoró después de un breve rebote que la actividad mostró hacia fines de 2024. “Desde febrero del año pasado cayó 4% y todavía está más de 10% abajo de los niveles de 2022 y también de 2017. Más allá de esta mejora de marzo, los números son malos”, sostuvo Coatz. Además señaló que sectores como cemento, automotriz y materiales para la construcción ya anticipan nuevos retrocesos.

El dirigente industrial describió además un fenómeno que, según su visión, amenaza con profundizar el deterioro del mercado laboral formal. “Argentina está entrando en la trampa latinoamericana, donde el sector informal de la economía, con menos salarios, menos productividad y menores ingresos, se va comiendo como Pacman al sector formal”, expresó para graficar el avance de empleos precarios sobre puestos registrados.

Ese proceso, explicó, afecta especialmente a sectores industriales intensivos en mano de obra. Según detalló, muchas pequeñas y medianas empresas enfrentan dificultades crecientes para competir en un escenario atravesado por altos costos, caída del consumo y expansión de productos importados o ingresados de manera ilegal. El resultado aparece reflejado en cierres de fábricas y reducción de personal.

Coatz aseguró que durante los últimos dos años y medio cerraron más de 3.000 industrias en el país y se perdieron más de 100 mil empleos. Pese a eso, destacó que todavía existen capacidades productivas importantes en ramas como metalmecánica, automotriz, autopartista, farmacéutica, nuclear y satelital. “La industria argentina es muy resiliente”, señaló.

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Uno de los focos principales de preocupación aparece además en el escenario internacional. El economista advirtió sobre el impacto de la sobreproducción china y el ingreso de mercadería a precios extremadamente bajos. “Es un mundo súper complicado, donde hay sobreproducción y esa sobreproducción que no se puede vender a países que hoy están defendiendo sus mercados, como Estados Unidos o Europa, viene a nuestra región a precios de remate”, explicó.

A ese problema se suma, según el diagnóstico del sector, la dificultad para competir con productos ingresados por canales informales o vinculados al contrabando. “Con este tipo de cambio barato y una Aduana que no logra terminar de controlar, metés contrabando, lo vendés en canales informales sin pagar impuestos y una pyme que tiene cuatro o cinco empleados en blanco no puede competir”, sostuvo Coatz.

El economista aclaró además que Argentina no produce la mayor parte de los bienes que importa, especialmente tecnología, partes digitales y bienes de capital. Sin embargo, remarcó que existen actividades donde el país sí puede competir en condiciones normales de mercado. El problema, afirmó, aparece cuando las empresas deben enfrentarse a productos subsidiados o ingresados sin controles.

Pese al panorama adverso, el dirigente consideró posible que el Gobierno aplique herramientas específicas si la actividad continúa deteriorándose. También insistió en que la estabilidad fiscal y el orden macroeconómico no alcanzan por sí solos para recuperar el empleo. “Es muy importante mover la construcción, el comercio y la industria para que lo sienta la calle y lo sienta la gente”, concluyó.

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