
Ir al Mundial ahora cuesta tanto que hasta sobran entradas para varios partidos
Deporte19/05/2026
REDACCIÓNLa FIFA llevó los precios a niveles inéditos y aparecieron caídas de hasta 60% en la reventa, hoteles vacíos y dudas sobre el clima en los estadios.

Viajar a ver un Mundial empezó a parecerse más a entrar a un evento corporativo de lujo que a una fiesta popular del fútbol. Las entradas para la Copa del Mundo 2026 alcanzaron valores nunca vistos y el impacto ya se siente mucho antes del arranque del torneo: hay boletos que bajaron fuerte de precio, hoteles con reservas por debajo de lo esperado y una demanda que no respondió como calculaban los organizadores.
El dato más fuerte aparece en los valores oficiales publicados para los partidos. Según un análisis de The Economist, las entradas de fase de grupos promediaron los 200 dólares, mientras que la final arrancó con precios mínimos de 2.030 dólares. Para quienes quieran seguir a selecciones como Argentina, Brasil o Estados Unidos, el gasto total terminó multiplicándose por encima de cualquier Mundial anterior.


La FIFA modificó además toda la lógica de venta de tickets. Por primera vez tomó el control absoluto del sistema, eliminó intermediarios locales y aplicó un esquema de precios dinámicos que aumenta automáticamente el valor cuando sube la demanda. A eso se sumó un mercado oficial de reventa con comisiones del 15% tanto para compradores como vendedores.
La consecuencia fue inmediata. Algunas entradas para la final llegaron a aparecer relistadas por hasta dos millones de dólares en plataformas secundarias. Incluso para partidos comunes de fase de grupos los valores quedaron muy lejos de los registros históricos que acostumbraban los mundiales anteriores.
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El efecto empezó a sentirse también fuera de los estadios. En ciudades anfitrionas de Estados Unidos, los operadores turísticos reconocieron que las reservas hoteleras quedaron muy por debajo de las proyecciones originales. La American Hotel and Lodging Association informó que el 80% de los empresarios del sector reconoció niveles menores a los esperados.
Kansas City aparece entre los casos más afectados. Allí, los operadores calcularon niveles de ocupación entre 85% y 90% inferiores a las previsiones iniciales vinculadas al Mundial. En Nueva York, el presidente de la asociación hotelera local, Vijay Dandapani, sostuvo que casi la mitad de los hoteles no registró un crecimiento significativo en reservas.

La caída de la demanda terminó provocando un fenómeno inesperado: las entradas comenzaron a bajar de precio de manera acelerada en las semanas previas al torneo. Newsweek reportó reducciones superiores al 30% en distintos partidos disputados en Estados Unidos y algunas bajas incluso superaron el 50%.
Uno de los ejemplos más notorios ocurrió en el partido inaugural entre Estados Unidos y Paraguay, que sufrió un recorte superior al 30% en apenas un mes. Datos de Ticketdata.com mostraron además desplomes del 60% en Australia-Turquía, del 54% en Irak-Noruega y del 53% en Paraguay-Turquía.
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Los especialistas que siguen el negocio del ticketing deportivo apuntaron directamente contra la estrategia comercial de la FIFA. Scott Friedman, conductor del programa Ticket Talk, resumió la situación con una frase tajante: “FIFA sobrestimó la demanda y esto les está costando caro”. Según explicó, los precios quedaron demasiado altos para el bolsillo promedio incluso en un evento global.
El comportamiento del público también cambió por el contexto económico internacional. Muchos hinchas demoraron compras o directamente desistieron de viajar debido al aumento de tarifas aéreas, la incertidumbre económica y las dificultades migratorias para ingresar a Estados Unidos.
Las trabas vinculadas a las visas empezaron a jugar otro papel importante. La asociación hotelera norteamericana detectó que entre el 65% y el 70% de los operadores consideró que las preocupaciones geopolíticas y los requisitos migratorios redujeron la llegada de visitantes internacionales.
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Frente a ese escenario, el Departamento de Estado estadounidense decidió eliminar una fianza de 15.000 dólares para solicitantes de visa de 50 países que tengan entradas válidas para el torneo. La medida buscó acelerar el ingreso de turistas y sostener el flujo previsto para las sedes mundialistas.
El impacto no se limita solamente a lo económico. Distintos estudios citados por The Economist señalaron que los públicos con mayor poder adquisitivo suelen generar ambientes menos intensos y menos ruidosos en los estadios. El mariscal de campo Joe Burrow comparó incluso el Super Bowl 2022 con “una cena corporativa”.
La preocupación de fondo para la FIFA pasa ahora por otra cuestión: llenar los estadios sin destruir el modelo de precios que impulsó durante estos años. Por eso, mientras todavía siguen apareciendo remanentes en la venta oficial, el organismo ya empezó a reducir valores en distintos sectores para evitar imágenes de tribunas vacías en el torneo más grande de su historia.















