
El Viejo Expreso Patagónico conmemoró su primera llegada a la ciudad cordillerana en una jornada compartida con el acto por el 25 de Mayo.

La Trochita volvió a ocupar el centro de la escena en Esquel con una celebración que unió memoria ferroviaria, identidad cordillerana y fecha patria. El predio de la Estación fue escenario este lunes de un acto doble: la conmemoración del 81° aniversario de la primera llegada del Viejo Expreso Patagónico a la ciudad y el homenaje local por los 216 años de la Revolución de Mayo.
La ceremonia se realizó en horas del mediodía y reunió a funcionarios provinciales, autoridades municipales, representantes de fuerzas armadas y de seguridad, estudiantes, docentes, instituciones y vecinos. El encuentro tuvo un fuerte componente simbólico, porque permitió recordar al tren como parte de la historia viva de la región y, al mismo tiempo, celebrar una de las fechas centrales del calendario nacional.


El Viejo Expreso Patagónico, dependiente del Gobierno del Chubut y administrado a través del Ministerio de Producción, conmemoró así una fecha muy especial para la comunidad esquelense. La llegada del tren a la ciudad marcó un antes y un después en la conexión de la cordillera con otros puntos de la provincia. Ocho décadas después, La Trochita sigue siendo un emblema turístico, cultural e histórico.
En representación del Ejecutivo provincial participaron el ministro de Turismo y Áreas Protegidas, Diego Lapenna; el secretario de Bosques, Abel Nievas; el subsecretario de Protección Ciudadana, Eduardo Pérez; y el gerente coordinador del Viejo Expreso Patagónico, Oscar Mansilla, entre otros funcionarios. También estuvieron presentes autoridades locales y legisladores provinciales.
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El acto fue encabezado por el intendente de Esquel, Matías Taccetta, y por el presidente del Honorable Concejo Deliberante, Rubén Álvarez. La jornada contó además con la asistencia de los diputados provinciales Daniel Hollmann, Sergio Ongarato y Norma Arbilla. La presencia institucional acompañó una celebración que tuvo como protagonistas al tren, la comunidad y la fecha patria.
La ceremonia comenzó con el izamiento del Pabellón Nacional. Luego se entonaron el Himno Nacional Argentino y el Himno de la Provincia del Chubut, interpretados por el músico folclorista Leonardo Miranda. La presentación contó con el acompañamiento de la Banda de Música del Regimiento “Coraceros General Pacheco”, que aportó el marco musical a la jornada.
Uno de los momentos más emotivos llegó con el reconocimiento a un maquinista de larga trayectoria en la Estación del ferrocarril. El trabajador recibió un presente junto a sus familiares, en una escena que destacó el valor humano detrás de la historia de La Trochita. La distinción permitió poner en primer plano a quienes sostuvieron durante años el funcionamiento y la memoria del tren.
La celebración también tuvo participación de estudiantes del Nivel Primario, que compartieron números artísticos durante el acto. Esa presencia escolar reforzó el vínculo entre la historia ferroviaria y las nuevas generaciones. En una ciudad donde La Trochita forma parte de la identidad cotidiana, la participación de chicos y docentes permitió proyectar esa memoria hacia el futuro.
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El predio de la Estación volvió a mostrarse como un espacio de encuentro para Esquel. No fue solo un acto institucional, sino una jornada abierta a la comunidad, con vecinos que se acercaron para acompañar la conmemoración. La Trochita conserva un valor afectivo para muchas familias, porque representa viajes, trabajo, turismo, paisaje y pertenencia.
La coincidencia con el 25 de Mayo le dio a la celebración un sentido más amplio. La fecha patria y el aniversario ferroviario convivieron en una misma ceremonia, atravesada por símbolos nacionales y provinciales. Esa combinación permitió unir dos memorias: la del nacimiento político de la Argentina y la de un tren que ayudó a contar la historia de la Patagonia cordillerana.
A 81 años de su primera llegada a Esquel, La Trochita sigue siendo una marca distintiva de la provincia. Su presencia en la Estación, la participación de autoridades y vecinos, el reconocimiento a sus trabajadores y las expresiones artísticas confirmaron el lugar que mantiene dentro de la vida cultural de la ciudad. El Viejo Expreso Patagónico volvió a celebrar su historia en el mismo territorio que lo convirtió en símbolo.















