
La Argentina pidió reformar la ONU y postuló a Rafael Grossi para conducir el organismo
Política26/05/2026
REDACCIÓNLa gestión de Javier Milei llevó al Consejo de Seguridad un discurso contra las “burocracias eternas” y formalizó el respaldo al actual titular del OIEA.

El Gobierno nacional utilizó su participación en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para exponer una posición de fuerte confrontación con el funcionamiento actual de los organismos multilaterales. Desde New York, el canciller Pablo Quirno sostuvo que la ONU necesita una transformación profunda y vinculó esa discusión con la candidatura del argentino Rafael Grossi para conducir el organismo internacional.
La exposición argentina se produjo durante el Debate Abierto del Consejo de Seguridad y mostró un tono alineado con la lógica política que impulsa la administración de Javier Milei. Quirno planteó que las estructuras internacionales perdieron capacidad de respuesta y cuestionó el peso de las burocracias dentro de la organización. En ese marco, afirmó: “Llevamos una posición clara: la Organización necesita recuperar propósito, capacidad de reacción y una brújula moral que vuelva a poner a la vida, la libertad y la propiedad en el centro de la convivencia internacional”.


El mensaje del funcionario no quedó limitado a una crítica conceptual sobre el funcionamiento de la ONU. También incluyó un pedido concreto de modificaciones dentro del Consejo de Seguridad, uno de los espacios más sensibles de la estructura global. Para el Gobierno, el sistema actual quedó desconectado de las prioridades de los Estados y perdió eficacia frente a los conflictos internacionales.
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La delegación argentina aprovechó además el escenario internacional para reforzar la candidatura de Grossi, actual director general del Organismo Internacional de Energía Atómica. La postulación ya fue presentada formalmente por la Argentina y volvió a aparecer como uno de los ejes diplomáticos de la visita oficial a New York. Quirno señaló que “la solvencia técnica y vocación de resultados representan exactamente el liderazgo que este tiempo exige”, en referencia al funcionario argentino.
Las declaraciones del canciller también buscaron profundizar el perfil ideológico que el Gobierno viene sosteniendo en política exterior. En esa línea, Quirno expresó ante el Consejo que “las estructuras que se desconectan de la realidad caminan hacia la irrelevancia, por eso el mundo ya no tiene tiempo para burocracias eternas ni agendas alejadas de las prioridades de los Estados”. El planteo retomó conceptos que el oficialismo suele utilizar para cuestionar organismos internacionales y acuerdos multilaterales.
La participación argentina coincidió con una intensa agenda bilateral que incluyó reuniones con representantes de distintos continentes. Quirno mantuvo encuentros con el viceprimer ministro y canciller de República Checa, Petr Macinka; el canciller de Indonesia, Sugiono; la canciller de Liberia, Sara Beysolow Nyanti; el canciller de Bahréin, Abdullatif bin Rashid Al Zayani; y el canciller de Panamá, Javier Martínez-Acha Vásquez.
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Dentro de esa serie de reuniones también aparecía prevista una conversación con el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, quien presidió el debate abierto del Consejo de Seguridad. El dato resultó relevante porque la relación bilateral entre Buenos Aires y Beijing atravesó momentos de tensión desde el inicio de la gestión libertaria, aunque en los últimos meses ambos gobiernos sostuvieron contactos diplomáticos y comerciales.
Durante su intervención, Quirno insistió en que los cambios dentro de la ONU no llegarán de manera automática y reclamó una postura más activa de los Estados miembros. “Las instituciones no se reforman por inercia. Se transforman cuando los Estados tienen la voluntad de expresar con claridad lo que durante demasiado tiempo se ha evitado decir”, sostuvo el canciller ante los representantes internacionales.
La exposición argentina dejó así una doble señal política: por un lado, la intención de sostener un discurso crítico sobre los organismos multilaterales y, por otro, el interés por instalar a Grossi como una figura competitiva dentro del esquema internacional. La discusión sobre una eventual reforma del Consejo de Seguridad y el futuro de la candidatura argentina seguirán atravesando la agenda diplomática en los próximos meses.














