
La caída tecnológica en Nueva York golpeó al S&P Merval, presionó a los ADR locales, elevó el riesgo país y dejó al dólar oficial en $1.460.

Las acciones argentinas quedaron golpeadas por una rueda negativa que nació en Wall Street y se trasladó de inmediato a los activos locales. El S&P Merval perdió 2,8% y cerró en 3.084.617 puntos, mientras los ADR argentinos operados en Nueva York mostraron bajas generalizadas. El riesgo país subió a 499 puntos y el dólar oficial terminó en $1.460 en el Banco Nación.
El movimiento financiero tuvo como origen una fuerte caída de los índices estadounidenses. El Nasdaq Composite, más expuesto a empresas tecnológicas, se desplomó 4,1% y concentró el mayor castigo de la jornada. El S&P 500 retrocedió 2,6% y el Dow Jones bajó 1,4%, en una rueda que marcó el peor tramo reciente para Wall Street.


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La salida de posiciones golpeó especialmente a los títulos tecnológicos y a los fabricantes de chips. Los inversores reaccionaron al informe de empleo de mayo en Estados Unidos, que mostró una creación de puestos mayor a la esperada. Ese dato alimentó la expectativa de tasas más altas por más tiempo y redujo las chances de un recorte cercano por parte de la Reserva Federal.
El reporte laboral fue leído por el mercado como una señal de fortaleza económica, pero también como un obstáculo para una baja de tasas. Desde Balanz Research explicaron que “la creación de empleo no agrícola en Estados Unidos sorprendió nuevamente al alza con 172.000 nuevos puestos en mayo, muy por encima de los 88.000 esperados”. También indicaron que “la creación de empleo privada fue la que impulsó la sorpresa positiva con una creación de 120.000 nuevos puestos”.
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La tasa de desempleo estadounidense se mantuvo en 4,3%, en línea con lo previsto por los analistas. La participación laboral quedó en 61,8%, también dentro de las expectativas del mercado. Sin embargo, la combinación de empleo sólido y presiones inflacionarias volvió a tensionar las expectativas sobre la política monetaria.
El impacto se reflejó en las tasas de interés de Estados Unidos. Desde Balanz señalaron que “las tasas de interés dieron un salto después de la sorpresa en los datos de empleo, reflejando una menor probabilidad de que la Reserva Federal pueda cortar su tasa de política monetaria en un entorno de presiones inflacionarias y un mercado laboral que se mantiene sólido”. Esa reacción encareció el costo de oportunidad para los activos de riesgo y aceleró la toma de ganancias.
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La Bolsa porteña sintió ese cambio de clima global con un ajuste fuerte. El S&P Merval cayó 2,8% y perforó una jornada que ya venía marcada por la prudencia de los inversores. La presión externa redujo el apetito por acciones argentinas, que dependen con fuerza del humor financiero internacional.
Entre los papeles argentinos negociados en Wall Street, Satellogic encabezó las pérdidas con una baja de 12,5%. Luego se ubicaron Bioceres, con un retroceso de 7,7%, Adecoagro, con una caída de 5,7%, y Ternium, que perdió 4,2%. La amplitud de las bajas mostró que el castigo no quedó concentrado en una sola empresa o sector.
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Los bonos argentinos también quedaron condicionados por la rueda adversa y por el repunte del riesgo país. El indicador trepó hasta 499 puntos, una referencia que vuelve a medir la percepción de riesgo sobre la deuda local. En una jornada dominada por la aversión al riesgo, los activos emergentes tuvieron menos margen para sostener precios.
La jornada dejó una señal clara para los inversores argentinos: el frente externo volvió a pesar sobre precios locales, acciones, bonos y riesgo país. El dato laboral estadounidense reordenó expectativas de tasas, castigó a Wall Street y arrastró a los activos argentinos que cotizan en Nueva York. El próximo punto de atención será si la presión tecnológica continúa o si el mercado logra estabilizarse después del ajuste.















