Casi la mitad de las industrias vendió menos y debió renegociar pagos urgentes

Actualidad06/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Un relevamiento de la UIA mostró que la baja del consumo interno ya impacta en ventas, producción, empleo y capacidad de pago de empresas de todo el país.

El 44,9% de las empresas tuvo dificultades para cumplir con alguno de esos compromisos durante el período relevado.
El 44,9% de las empresas tuvo dificultades para cumplir con alguno de esos compromisos durante el período relevado.

La caja diaria de muchas industrias volvió a quedar bajo presión durante abril. El problema ya no aparece sólo en las ventas, sino también en la capacidad de pagar impuestos, proveedores, servicios, deudas financieras y salarios. Según una encuesta de la Unión Industrial Argentina (UIA), el 44,9% de las empresas tuvo dificultades para cumplir con alguno de esos compromisos durante el período relevado.

El dato financiero resume una tensión más amplia dentro del entramado productivo. La desaceleración de la inflación y algunos indicadores positivos de actividad no alcanzaron para modificar el ánimo de buena parte del sector. Para las compañías consultadas, el principal obstáculo sigue estando en el mercado interno, donde la demanda no logra recuperar el ritmo necesario para sostener producción, empleo y pagos en condiciones normales.

El relevamiento fue realizado sobre 748 firmas de todo el país y dejó una señal contundente: el 49,7% de las empresas considera que la caída de la demanda es hoy su mayor preocupación. Ese factor quedó muy por encima del aumento de costos, señalado por el 21,3%, y marcó el centro de las inquietudes industriales en esta etapa del año.

La pérdida de consumo se trasladó directamente a los balances comerciales de las firmas. El 45,5% informó una baja de las ventas internas, mientras que el 38% declaró una reducción en los niveles de producción. En paralelo, el 22,4% reconoció haber achicado su plantilla de personal, una consecuencia que muestra cómo la debilidad de la demanda empieza a moverse desde el mostrador hacia las líneas de trabajo.

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El deterioro se siente con más fuerza entre las pequeñas y medianas empresas. Más de la mitad de las pymes consultadas aseguró haber vendido menos que en el trimestre anterior y el 43,9% admitió una caída de la producción. Esa combinación deja a este segmento con menos margen para absorber costos fijos, afrontar obligaciones y sostener actividad sin recurrir a financiamiento de corto plazo.

Los problemas de pago tuvieron distintos niveles de gravedad. La encuesta registró atrasos en impuestos, proveedores, servicios, compromisos financieros y salarios, con mayor concentración en las obligaciones tributarias y comerciales. Además, un 6,1% de las compañías reconoció demoras simultáneas en todos esos rubros, uno de los porcentajes más altos de los últimos años.

La respuesta más habitual frente a ese cuadro fue aumentar el endeudamiento o buscar fondos de corto plazo. Ese comportamiento muestra que parte de la industria intenta cubrir con financiamiento la falta de ingresos generada por la menor actividad. La estrategia permite atravesar vencimientos inmediatos, aunque también puede ampliar la fragilidad financiera si la recuperación de ventas no llega con rapidez.

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A ese panorama se suma una preocupación que ganó peso durante el último año: la competencia de productos importados. El 15,6% de las empresas ubicó ese factor como su principal problema, una cifra que creció de manera significativa respecto de mediciones anteriores. La combinación de menor consumo, baja producción y presión externa empezó a influir también en las expectativas sobre los próximos meses.

La percepción empresaria confirma ese deterioro. Más de siete de cada diez firmas consideran que la situación de su sector es peor que hace un año, mientras que casi dos tercios sostienen que la economía argentina también empeoró respecto de 2025. Esa lectura convive con una mejora parcial del Monitor de Desempeño Industrial (MDI), que llegó a 43,5 puntos, aunque todavía permanece por debajo de los 50 que separan expansión de contracción.

El indicador también quedó 2,2 puntos por debajo de abril de 2025, lo que limita la idea de una recuperación firme. Menos de la mitad de las empresas espera una mejora de su situación durante 2026, una expectativa moderada para un sector que todavía opera con demanda débil y compromisos financieros acumulados. La industria queda así pendiente de una recomposición del consumo interno que, por ahora, no aparece con la fuerza suficiente para aliviar el frente productivo y financiero.

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