
La Provincia aprobó la cesión de Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande. La medida forma parte del Plan Andes y reconfigura el mapa hidrocarburífero.

El mapa petrolero de Mendoza tendrá un nuevo movimiento con impacto directo en la operación de yacimientos convencionales. La Provincia autorizó la transferencia del 100% de la participación de YPF S.A. en las concesiones de explotación de Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande a favor de Venoil S.A., en una decisión que forma parte del reordenamiento de activos impulsado por la compañía nacional.
La autorización fue otorgada por la Dirección de Hidrocarburos del Ministerio de Energía y Ambiente y se inscribe dentro del denominado Plan Andes, el programa mediante el cual YPF busca concentrar su estrategia en desarrollos no convencionales y desprenderse de áreas maduras que requieren otro tipo de administración. En ese esquema, la Provincia apunta a que operadores especializados puedan sostener la actividad en campos con historia productiva.


La decisión no implica una salida inmediata y automática de YPF, ya que las empresas deberán completar los pasos formales previstos en la resolución. La autorización tendrá una vigencia de cuatro meses desde la notificación y, dentro de ese plazo, YPF y Venoil deberán firmar la escritura pública definitiva de cesión y presentarla ante la Dirección de Hidrocarburos para que la transferencia quede plenamente perfeccionada.
Las áreas involucradas se encuentran dentro del universo de yacimientos convencionales de Mendoza, un segmento que sigue teniendo peso económico para la provincia. Aunque la atención del sector energético se concentra cada vez más en los hidrocarburos no convencionales, estos campos conservan infraestructura, empleo, proveedores, conocimiento técnico acumulado y un aporte relevante a la recaudación por la actividad petrolera.
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Desde el Gobierno provincial plantearon la operación como parte de una transformación más amplia del sector. La ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre, sostuvo que “esta cesión es parte del dinamismo y atomización de los actores del sector, de una reconfiguración del mapa de operadores en Mendoza”. Además, afirmó que la Provincia tiene “la obligación y la responsabilidad de trabajarlo como una oportunidad de mejorar en eficiencia para crecer en producción”.
El director de Hidrocarburos, Lucas Erio, también defendió el sentido de la medida al vincularla con la continuidad de la producción y el control estatal. Según explicó, “este proceso permite sostener la actividad en áreas convencionales, promover nuevas inversiones y garantizar la continuidad productiva bajo un esquema de control técnico, económico, legal y ambiental por parte de la Provincia”.
Uno de los puntos centrales de la resolución es que Mendoza mantiene sus facultades de control y fiscalización sobre las concesiones. La autorización no libera a las empresas de las obligaciones vigentes en materia de canon, regalías, cumplimiento contractual, saneamiento de pasivos ambientales y abandono definitivo de pozos. De esa manera, el traspaso operativo queda atado a responsabilidades que la Provincia busca preservar frente a cualquier acuerdo privado entre las partes.
La norma también establece que las cláusulas que YPF y Venoil puedan pactar entre sí para distribuir responsabilidades ambientales no podrán oponerse al Estado provincial. En particular, se mantiene la responsabilidad solidaria entre ambas compañías por las obligaciones de abandono de pozos perforados o explotados por la cedente y por el saneamiento de pasivos ambientales generados antes de la cesión.
Erio remarcó ese criterio al señalar que “queremos que las áreas convencionales tengan futuro, pero con reglas claras”. En la misma línea, agregó que “la Provincia acompaña la inversión y la continuidad operativa, pero también exige responsabilidad ambiental, cumplimiento de obligaciones y seriedad técnica en la gestión de los activos”.
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El pedido de prórroga por diez años presentado por las empresas no quedó resuelto en esta instancia. La resolución prevé que esa solicitud sea analizada más adelante, una vez que la cesión quede formalmente perfeccionada. Ese punto será determinante para definir el horizonte de explotación de Cerro Fortunoso y Valle del Río Grande bajo la nueva estructura operativa.
Con esta autorización, Mendoza suma otro antecedente al proceso de reorganización de sus áreas hidrocarburíferas. La estrategia oficial apunta a atraer operadores con capacidad técnica para administrar campos maduros, extender la vida útil de los yacimientos y sostener el impacto económico de la industria en las comunidades vinculadas al petróleo.
El traspaso de estas dos áreas de YPF a Venoil expresa un cambio de etapa para el sector convencional mendocino. La Provincia busca combinar inversión, continuidad productiva y seguridad jurídica, pero bajo una condición política y regulatoria explícita: que la reconfiguración empresaria no reduzca los controles públicos ni las responsabilidades ambientales sobre activos estratégicos.















