
La enfermería de la Selección Argentina comenzó a vaciarse en un momento decisivo. Después de varios días de incertidumbre, Lionel Scaloni pudo observar una imagen que esperaba desde el inicio de la preparación: tres futbolistas que arrastraban problemas físicos participaron de los trabajos junto al resto del grupo y dieron un paso importante hacia el Mundial 2026.



La práctica desarrollada en Texas dejó sensaciones positivas para el cuerpo técnico. Nicolás Paz, una de las apuestas con mayor proyección dentro de la lista argentina, recibió el alta médica y se integró por completo a las tareas colectivas. Su evolución fue seguida de cerca durante los últimos días debido a las molestias que persistían en una de sus rodillas.
Dentro de la estructura del seleccionado consideran que el mediocampista puede cumplir un rol relevante durante la Copa del Mundo. Por ese motivo, su recuperación representó mucho más que una buena noticia sanitaria. También significó una solución deportiva para un sector del campo donde Scaloni busca variantes capaces de aportar desequilibrio y creatividad.
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La jornada también permitió observar avances en una zona particularmente castigada por las lesiones. Los laterales derechos Nahuel Molina y Gonzalo Montiel volvieron a participar de los entrenamientos grupales después de atravesar procesos de recuperación por desgarros que encendieron alarmas en las semanas previas al torneo.
El caso de Molina aparece como uno de los más alentadores. El futbolista del Atlético de Madrid mostró una evolución sostenida y realizó movimientos con normalidad. En el cuerpo técnico entienden que todavía quedan días importantes de preparación, aunque las perspectivas mejoraron considerablemente respecto de los primeros diagnósticos.
Montiel también dejó señales favorables. Si bien todavía no alcanzó su mejor condición física, su presencia en el campo de entrenamiento permitió comprobar que la recuperación avanza dentro de los plazos esperados. El lateral surgido de River continúa bajo seguimiento especial, pero su participación en el Mundial ya no parece estar comprometida.
La mejora de varios lesionados contrasta con una situación que todavía mantiene en alerta a la Selección. La baja de Leonardo Balerdi, confirmada tras sufrir un desgarro, obligó a replantear alternativas defensivas y profundizó la atención sobre otros jugadores que todavía no lograron entrenarse con absoluta normalidad.
Entre ellos aparece Leandro Paredes, quien continúa recuperándose de una lesión muscular sufrida en su último compromiso oficial. Su caso se convirtió en una de las principales preocupaciones médicas junto a las de Molina y Montiel, motivo por el cual el cuerpo técnico decidió ampliar el abanico de opciones convocando a Agustín Giay y Nicolás Capaldo.
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El monitoreo también alcanza a otros nombres importantes del plantel. Julián Álvarez atraviesa un proceso de recuperación por una inflamación en uno de sus tobillos, mientras que Emiliano Martínez sigue con tratamiento por una fractura en un dedo de la mano derecha. Ninguna de las dos situaciones, sin embargo, pone en duda su presencia para el estreno mundialista.
Con la atención puesta en el amistoso frente a Islandia, el cuerpo técnico analiza realizar numerosas modificaciones respecto de la formación que enfrentó a Honduras. La intención pasa por administrar cargas físicas, observar alternativas y otorgar minutos a futbolistas que todavía tuvieron poca participación durante la preparación.
La otra noticia que entusiasma puertas adentro tiene nombre propio. Lionel Messi se encuentra en plenitud física y podría sumar rodaje en el compromiso del martes. A medida que se acerca el choque ante Argelia por el debut mundialista, Argentina empieza a recuperar efectivos y a encontrar respuestas en uno de los aspectos que más inquietaban al entrenador.















