Puestos vacíos, horas sin clientes: el derrumbe turístico golpea a quienes viven del día a día en Cuba

Actualidad13/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Artesanos, transportistas y trabajadores independientes describen jornadas con escasa actividad en zonas históricamente sostenidas por visitantes extranjeros.

Buena parte de la actividad económica depende del movimiento de visitantes extranjeros.
Buena parte de la actividad económica depende del movimiento de visitantes extranjeros.

Hay locales que abren sus puertas por la mañana y llegan al cierre sin registrar una sola venta. La escena se repite en distintos rincones de La Habana Vieja, donde buena parte de la actividad económica depende del movimiento de visitantes extranjeros. El menor flujo turístico empieza a reflejarse no sólo en las estadísticas oficiales, sino también en los ingresos cotidianos de quienes trabajan de manera independiente.

La reducción de viajeros afecta especialmente a pequeños emprendimientos familiares que durante años encontraron en el turismo una fuente estable de recursos. Entre ellos aparece el caso de María Caridad Rodríguez, dedicada desde hace una década a la venta de artesanías en el centro histórico de la capital cubana. Su actividad constituye el principal sostén económico del hogar y hoy atraviesa uno de los momentos más complejos desde que comenzó.

La comerciante asegura que el panorama actual no tiene antecedentes en su experiencia reciente. A medida que disminuyó la llegada de visitantes, también cayó el nivel de ventas y muchos puestos dejaron de funcionar con regularidad. Su diagnóstico resume el clima que domina en el sector: “El turismo está en el piso”.

La situación no se limita a un único rubro. En las calles donde habitualmente circulaban viajeros, también se observa una menor demanda de servicios vinculados al transporte y al entretenimiento. Esa contracción alcanza a trabajadores que dependen directamente del consumo de quienes recorren la ciudad.

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Uno de ellos es Olyde Hernández Corría, conductor de bicitaxi con 25 años de experiencia. Según relató, hoy debe esperar durante varias horas para conseguir pasajeros, una realidad muy diferente a la de otras temporadas. La menor circulación de turistas redujo la frecuencia de viajes y modificó el ritmo habitual de trabajo en una de las zonas más visitadas de Cuba.

Las cifras oficiales acompañan esos testimonios. Datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información indican que el país recibió 298.057 turistas internacionales hasta marzo, un resultado que representa una caída del 48% respecto del mismo período del año anterior. El retroceso impacta sobre una actividad que durante décadas ocupó un lugar central en la generación de divisas para la economía cubana.

El efecto también alcanza a quienes desarrollan tareas artísticas en espacios públicos. El dibujante callejero Roberto Camacho Francis señaló que los primeros meses del año mostraron una mejora moderada asociada a la temporada invernal, aunque posteriormente el movimiento volvió a debilitarse. La crisis de combustible y la reducción de operaciones relacionadas con el turismo aparecieron entre los factores mencionados para explicar ese cambio.

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Las transformaciones en el perfil de los visitantes tampoco lograron compensar la caída general. Camacho observó una presencia mayor de turistas provenientes de países asiáticos y sudamericanos, pero consideró que ese volumen resulta insuficiente para sostener la actividad económica que históricamente caracterizó a la zona.

Frente a ese escenario, muchos trabajadores buscan alternativas para sostener sus ingresos. Hernández sintetizó esa necesidad con una frase breve: “Hay que reinventarse”. La expresión refleja una preocupación compartida entre quienes dependen de una actividad que perdió dinamismo y que todavía no encuentra señales claras de recuperación.

La incertidumbre también atraviesa a familias enteras. Rodríguez mantiene abierto su negocio con la ayuda de su esposo, quien participa tanto en la elaboración de los productos como en el mantenimiento del local. Sin embargo, admitió que si la situación no mejora durante este año evaluarán otros caminos para garantizar recursos, una decisión que cada vez aparece con más frecuencia entre quienes construyeron su economía alrededor del turismo internacional.

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