
El salto de Pichu Straneo con el cambio de vida, para generar más éxitos en el teatro
Actualidad13/06/2026
REDACCIÓNLa interpretación del comediante en “Anastasia, el musical”, la obra que se despliega en el Teatro Astral, marcó una inflexión en su trayectoria.

El actor, forjado en la troupe de Marcelo Tinelli y en programas como Sin Codificar, debió alejarse de su terreno conocido para sumergirse en la disciplina rigurosa de la comedia musical sobre la calle Corrientes. Este cambio no fue accidental, sino el resultado de una búsqueda personal impulsada por su círculo más íntimo.
El proceso de selección para integrar el elenco fue riguroso y careció de atajos. “Yo no estaba en el palo de la comedia musical. Me contacté con el director, fuimos a un estudio y ahí audicioné”, relató sobre su experiencia inicial. La decisión final, sin embargo, no dependía únicamente de la dirección local, sino que requería la aprobación de los responsables internacionales de la licencia de Broadway. La confirmación oficial le llegó una semana después vía WhatsApp, validando su capacidad actoral más allá de su perfil humorístico.


OTRAS NOTICIAS:
Su hija Bianca resultó ser la pieza clave para que el artista aceptara el riesgo. “A mi hija le gustan mucho los musicales y siempre me decía ‘vos tenés que hacer un musical, papá, si vos cantás, sabés bailar. Está todo bien que te haya ido bien con lo que hiciste, pero tenés que ampliar un salir de tu zona de confort’”, recordó Straneo sobre aquel intercambio. Ese empujón familiar se sumó a sus conocimientos previos en los carnavales uruguayos, donde desarrolló el manejo de la voz y el movimiento escénico que hoy aplica en escena.
El trabajo diario en el Astral impone reglas de juego radicalmente distintas a las que el actor estaba acostumbrado. La libertad de la improvisación televisiva, capaz de sostener cualquier locura al aire, debió ceder paso a la estructura estricta del libreto. “Lo que sí, esto es mucho más tener que atarte a un libreto, o sea, no es como antes que nosotros estamos acostumbrados a improvisar y hacer cualquier locura. Acá vos tenés que tirarle un pie al compañero”, precisó sobre el rigor de la obra.
OTRAS NOTICIAS:
A pesar de las restricciones, el intérprete de Vlad Popov encontró el equilibrio necesario para mantener su identidad. “Yo canto, bailo, pero no pierdo el humor. Está bien que hay un momentos que no se puede hacer humor y hay que respetarlo, pero yo creo que tengo un poco esa misión de romper un poco en algunos momentos. Y se logra”, afirmó con satisfacción. El contacto directo con la platea le devuelve una gratificación inmediata, traducida en los aplausos y el festejo del público que llena la sala cada noche.
Esta nueva faceta convive con una mirada crítica sobre la pantalla chica argentina, donde el actor desarrolló la mayor parte de su carrera. Ante la pregunta sobre un posible retorno del género a la televisión abierta, su análisis es desalentador y directo. La carestía de los formatos y el temor a las repercusiones por ciertos temas eliminaron el espacio que antes ocupaban sus compañeros.
OTRAS NOTICIAS:
El panorama es, a su entender, de una dificultad estructural que parece irreversible. “Lamentablemente desaparecieron los programas de humor. Estoy triste, porque hay un montón de compañeros, gente que puede hacer programas hermosos y un montón de gente, pero en la tele no hay lugar”, concluyó. Para el humorista, los costos de producción y la susceptibilidad de la agenda mediática actual funcionan como barreras infranqueables.
La transición de los estudios de televisión al escenario teatral le permite hoy valorar la estabilidad del oficio actoral. Mientras disfruta de las funciones en el Astral, Straneo observa cómo la industria que lo vio crecer se achica, consolidando su decisión de apostar por los escenarios en lugar de esperar una reactivación televisiva que considera poco probable. La exigencia de largas jornadas de ensayo y la precisión del teatro se presentan, al menos por ahora, como el refugio elegido.
Fuente: Clarín















