
Un Peón rural caminó 30 kilómetros para cobrar su pensión y cuando llegó el banco móvil se había ido
Chubut14/06/2026
REDACCIÓNMiguel Currumil llegó a Lagunita Salada después de horas a pie, no pudo cobrar su pensión y regresó de noche por la meseta chubutense.

Vecinos que circulaban por la meseta chubutense encontraron a Miguel Currumil durante la madrugada, exhausto y afectado por las bajas temperaturas. El trabajador rural estaba a la vera del camino, después de una jornada extensa que había empezado muchas horas antes en un establecimiento de la zona de Gorro Frigio. Había caminado cerca de 30 kilómetros para cobrar su pensión, pero cuando llegó a Lagunita Salada el banco móvil ya se había retirado.
El hecho expuso una situación concreta que atraviesan muchos pobladores rurales cuando deben acceder a servicios básicos lejos de los centros urbanos. Currumil no se trasladó por una urgencia personal ni por una decisión improvisada, sino para realizar un trámite previsional mediante una unidad bancaria itinerante. La distancia, la falta de transporte alternativo y los tiempos acotados de atención terminaron por convertir un trámite cotidiano en una travesía de riesgo.


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El peón rural salió de madrugada desde el lugar donde trabaja y avanzó a pie por caminos de la región. Su objetivo era llegar a Lagunita Salada para cobrar la pensión a través del servicio de banco móvil. Después de varias horas de caminata, arribó cerca de las 18 horas, pero el vehículo financiero ya no estaba en la localidad.
La unidad bancaria había finalizado la atención y se había retirado antes de que el trabajador pudiera realizar la operación. Esa diferencia entre el esfuerzo del traslado y el horario efectivo del servicio dejó a Currumil sin posibilidad de completar el cobro. El viaje de ida, que demandó casi todo el día, no tuvo el resultado esperado y lo obligó a resolver cómo volver sin contar con medios disponibles.
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Ante la imposibilidad de cobrar y sin otra alternativa para regresar al establecimiento rural, Currumil emprendió nuevamente el camino a pie. La vuelta se produjo durante la noche, con el frío propio de la meseta chubutense y luego de una primera caminata prolongada. En esas condiciones, el regreso sumó cansancio, exposición a bajas temperaturas y más kilómetros sobre una zona de circulación compleja.
La situación se volvió preocupante con el paso de las horas. Cerca de la 1:15 de la madrugada del viernes, vecinos que transitaban por el lugar lo hallaron a la vera del camino. Según relataron residentes de la zona, el hombre presentaba signos de agotamiento y afectación por el frío después de la extensa caminata.
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El caso generó inquietud entre habitantes de Lagunita Salada, donde las distancias forman parte de la vida cotidiana pero también condicionan el acceso a trámites esenciales. Para un poblador rural, llegar a un servicio bancario móvil puede implicar organizar una jornada completa y depender de horarios que no siempre contemplan los tiempos reales del territorio. En esta ocasión, la falta de coincidencia entre el recorrido del trabajador y la permanencia de la unidad lo dejó sin pensión y sin regreso asegurado.
La historia de Currumil muestra que el problema no se limita a una espera frustrada frente a un trámite. También involucra la exposición física de quienes viven o trabajan en zonas alejadas y deben desplazarse a pie por caminos rurales para acceder a prestaciones básicas. El cobro de una pensión, que en otras localidades puede resolverse en pocos minutos, demandó en este caso una caminata de decenas de kilómetros y terminó durante la madrugada.
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El episodio también dejó en evidencia la dependencia de muchas comunidades de la meseta respecto de los servicios móviles. Cuando la unidad bancaria se retira, no siempre existe otra ventanilla, otro transporte o una opción inmediata para completar el trámite. Esa fragilidad operativa afecta especialmente a personas mayores, trabajadores rurales y habitantes de parajes donde las distancias imponen condiciones distintas a las de una ciudad.
Currumil había salido con un objetivo puntual y terminó asistido por vecinos que lo encontraron en plena madrugada. No logró cobrar la pensión y debió regresar caminando bajo temperaturas bajas después de una jornada de esfuerzo físico sostenido. El hecho dejó como saldo una preocupación concreta: cómo garantizar que los servicios esenciales lleguen a zonas rurales sin trasladar todo el costo, el riesgo y el desgaste sobre quienes más los necesitan.
Fuente: La Opinión Austral
















