Trump prometió abrir Ormuz el viernes y elevó la presión sobre Irán

Actualidad16/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El presidente estadounidense dijo que el acuerdo entra en una segunda etapa y aseguró que Teherán no tendrá armas nucleares.

Donald Trump afirmó que espera alcanzar un acuerdo con Irán durante la próxima semana.
Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que el estrecho de Ormuz estará completamente abierto para el viernes y volvió a poner el foco en el programa nuclear iraní. Sus declaraciones se produjeron durante la cumbre del G7 en Francia, después del anuncio del acuerdo alcanzado con Irán para descomprimir la tensión en Medio Oriente. El mandatario sostuvo que el pacto ya ingresa en una segunda etapa y que, desde su perspectiva, esa fase será más sencilla.

Trump afirmó que el tránsito marítimo comenzó a normalizarse en una de las rutas energéticas más sensibles del mundo. El estrecho de Ormuz conecta el Golfo Pérsico con el Golfo de Omán y es un paso estratégico para el comercio internacional de petróleo y gas natural licuado. Por eso, cualquier señal de reapertura tiene impacto inmediato sobre los mercados y sobre las expectativas de abastecimiento global.

El mandatario estadounidense buscó transmitir optimismo sobre el avance del acuerdo. Según dijo ante la prensa, "Los barcos están comenzando a moverse estupendamente. El petróleo está comenzando a salir y los precios están bajando rápidamente". La frase apuntó a mostrar que el entendimiento ya tendría efectos concretos sobre la circulación marítima y la cotización internacional del crudo.

El punto más sensible del acuerdo, sin embargo, sigue siendo el programa nuclear iraní. Trump enfatizó que la condición central del pacto es que "Irán no tendrá un arma nuclear". Esa afirmación resume la postura que Washington intenta instalar como garantía política del entendimiento, aunque todavía restan detalles técnicos sobre controles, inspecciones y mecanismos de verificación.

El presidente también aseguró que el acuerdo con Teherán ya está cerrado. "Tenemos nuestro acuerdo hecho con Irán. Debe ser exitoso. Pasa a una segunda etapa, que creo que será más fácil", expresó. Esa segunda fase incluiría discusiones adicionales sobre la implementación del pacto, la normalización de la navegación y los compromisos que deberán cumplir las partes en los próximos días.

La reapertura de Ormuz es una pieza central del entendimiento porque durante el conflicto el paso marítimo quedó atravesado por bloqueos, controles y riesgos de seguridad. La promesa de una apertura total para el viernes busca reducir la incertidumbre de navieras, aseguradoras, petroleras y países importadores de energía. Sin embargo, la normalización plena dependerá de la seguridad efectiva en la zona y de la conducta de los actores regionales.

Trump también desestimó versiones sobre un supuesto fondo de 300.000 millones de dólares para la reconstrucción de Irán. Según remarcó, Estados Unidos "no está invirtiendo ningún dinero en Irán". Con esa aclaración intentó despejar críticas internas sobre un eventual desembolso financiero a favor de Teherán como parte de las negociaciones.

El mandatario además dejó un mensaje dirigido a Israel y a su primer ministro, Benjamin Netanyahu. Trump dijo que no estaba conforme con la forma en que Israel se manejó frente a Líbano e Hizbulá, y sostuvo que Netanyahu debe actuar de manera más responsable en ese frente. Esa referencia muestra que el acuerdo con Irán no se limita al estrecho de Ormuz, sino que también involucra tensiones militares abiertas en la región.


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Aun con el tono optimista de Trump, el acuerdo todavía enfrenta interrogantes importantes. Falta conocer el texto completo, los plazos de cumplimiento, el alcance de las garantías nucleares y el mecanismo de supervisión internacional. También resta saber si la reapertura del estrecho podrá sostenerse sin nuevos incidentes y si los actores regionales aceptarán los términos de la desescalada.

El anuncio llega en un momento en que los mercados energéticos reaccionan con rapidez a cada señal diplomática. La baja del petróleo después del entendimiento refleja una expectativa de mayor oferta y menor riesgo geopolítico, pero esa tendencia dependerá de que el pacto se sostenga. Si Ormuz vuelve a operar con normalidad, el impacto podría sentirse en precios internacionales, costos logísticos y decisiones de inversión energética.

El viernes aparece ahora como la primera prueba concreta para el acuerdo. Trump prometió que el estrecho estará abierto y que el petróleo circulará con mayor fluidez, pero la comunidad internacional observará si esas declaraciones se traducen en hechos verificables. Para Washington, el desafío será demostrar que el pacto reduce el riesgo nuclear iraní y, al mismo tiempo, estabiliza una región que sigue bajo fuerte tensión.

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