Las agencias de viajes denuncian una desventaja fiscal que achica sus márgenes

Turismo22/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Empresas del sector turístico cuestionan quedar afuera de beneficios tributarios otorgados a otras actividades que también operan grandes volúmenes de transacciones.

Aseguran que enfrentan una carga impositiva que impacta de manera directa sobre su rentabilidad.
Aseguran que enfrentan una carga impositiva que impacta de manera directa sobre su rentabilidad.

Cada reserva, emisión de pasajes o contratación de servicios turísticos implica movimientos de dinero que atraviesan distintas cuentas bancarias antes de llegar a su destino final. En esa cadena de operaciones, las agencias de viajes aseguran que enfrentan una carga impositiva que impacta de manera directa sobre su rentabilidad y que hoy las deja en una posición menos favorable que otros sectores que recibieron alivios fiscales recientes.

La discusión volvió a cobrar fuerza luego de una actualización en el régimen de exenciones del impuesto a los créditos y débitos bancarios. La medida amplió beneficios para diversos actores vinculados al sistema financiero y a los nuevos mecanismos de pago, pero dejó sin cambios la situación de las empresas turísticas que desde hace años reclaman un tratamiento similar.

Para las agencias, el problema no radica únicamente en la existencia del tributo sino en la forma en que afecta a una actividad que opera como intermediaria. Gran parte de los fondos que ingresan a sus cuentas corresponden a servicios de terceros, aunque igualmente quedan alcanzados por una carga que se aplica sobre cada movimiento bancario.

Actualmente, el denominado impuesto al cheque representa alrededor del 1,2% por operación. En negocios donde los márgenes suelen ser reducidos y los montos administrados son elevados, el efecto acumulativo adquiere una dimensión considerable para las empresas del sector.

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La situación genera especial malestar porque las últimas modificaciones normativas sí contemplaron exenciones para agentes de pagos y cobranzas por cuenta de terceros, proveedores de servicios de activos virtuales registrados ante la Comisión Nacional de Valores, operadoras de sistemas de tarjetas y empresas transportadoras de caudales registradas ante el Banco Central. Las agencias sostienen que sus esquemas de intermediación presentan características comparables en términos transaccionales.

Desde el sector privado remarcan que el impacto económico supera ampliamente la alícuota formal del impuesto. Martín Romano, CEO de Atrápalo Argentina, explicó: "Sería ideal que lo puedan aplicar a turismo. Nosotros somos intermediarios y ese impuesto nos termina costando más del 10 % de nuestro margen de ingreso. Esperemos que pronto sea aplicada la excepción a turismo".

La discusión también se trasladó al terreno político. Empresarios de la actividad consideran que la reciente ampliación de beneficios a otros rubros modificó uno de los argumentos que históricamente aparecían para rechazar pedidos similares por parte del turismo.

En ese sentido, el titular de Columbia Viajes, Fabricio Di Giambattista, recordó que durante años se sostuvo que no era posible otorgar excepciones sectoriales. "La verdad que siempre se dijo y se sostuvo que no se podía modificar porque todos los sectores tenían alguna competitividad respecto del impuesto a débito y crédito y que no se podía modificar parcialmente porque cada sector tenía su implicancia", afirmó.

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El empresario consideró que la reciente decisión oficial cambió ese escenario. "Ahora está liberado para el sector financiero y queda a las claras que todo es decisión política y en este momento no está dada como para liberarla para el sector turístico, sino ya lo hubiesen liberado en algún momento o en este precisamente", sostuvo al analizar las diferencias entre las actividades alcanzadas por las nuevas exenciones y aquellas que continúan tributando.

La expectativa del sector permanece ligada a una eventual revisión futura del esquema impositivo. Para Di Giambattista, el debate excede la cuestión tributaria y se vincula con la relevancia que se le otorgue a la actividad dentro de las políticas económicas. "Lo que queda claro es que cuando decidan impulsar la actividad turística, sin duda lo tendrían que liberar", señaló.

Por ahora, las empresas de viajes continúan operando bajo las mismas condiciones tributarias que cuestionan desde hace años. La ampliación de beneficios para otros actores económicos reactivó un reclamo que había perdido visibilidad y que vuelve a instalar una discusión sobre los costos que enfrentan los intermediarios turísticos dentro del sistema financiero actual.

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