
Fernanda Alaniz aseguró que recibe llamados y mensajes anónimos. La querella vincula el hostigamiento con el avance de la causa en Córdoba.

La abogada Fernanda Alaniz, representante del padre de Agostina Vega, denunció que recibió amenazas y hostigamientos en medio de la investigación por el crimen de la adolescente en Córdoba. La letrada aseguró que las intimidaciones llegaron por llamadas telefónicas y también por mensajes enviados a través de redes sociales. La situación agregó un nuevo foco de tensión a una causa que sigue bajo análisis judicial y que mantiene el reclamo de justicia por parte de la familia.
Alaniz contó que el acoso se repitió durante los últimos días y que algunas comunicaciones se produjeron durante la noche. En diálogo con Crónica, la abogada expresó: "Me han llamado de noche, me tienen aburrida y cansada". Con esa frase, la querellante buscó visibilizar el nivel de presión que asegura estar atravesando mientras continúa su intervención en el expediente.


Según explicó la letrada, las amenazas no se limitaron a llamados anónimos. También recibió mensajes en redes sociales con advertencias directas e indirectas. En algunos casos, señaló que quienes la hostigan mencionaron datos de su vida personal y profesional, una situación que consideró especialmente grave por el tipo de información que habría circulado.
La abogada decidió hacer pública la denuncia para dejar constancia de lo que está ocurriendo. Su objetivo, según planteó, es responsabilizar a los autores de las intimidaciones si ella, su familia o su entorno llegan a sufrir algún daño. Además, remarcó que no piensa apartarse de la causa ni dejar de impulsar las medidas que considera necesarias para esclarecer el crimen.
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El planteo de Alaniz se produce en un momento sensible de la investigación por la muerte de Agostina Vega, la adolescente de 14 años cuyo caso conmocionó a Córdoba. En las últimas horas se levantó el secreto de sumario y comenzaron nuevas medidas vinculadas al análisis de teléfonos celulares. Esas pericias pueden resultar importantes para reconstruir comunicaciones, movimientos y posibles vínculos relacionados con el expediente.
La querella viene sosteniendo que el caso podría tener una dimensión más amplia que la responsabilidad de una sola persona. Alaniz habló de la posible existencia de un grupo criminal organizado, aunque esa hipótesis todavía debe ser evaluada por la Justicia. Por ese motivo, la abogada insiste en que la investigación no debe cerrarse sin analizar todos los elementos disponibles.
En ese contexto, las amenazas denunciadas fueron interpretadas por la querella como un intento de presión. La abogada considera que el hostigamiento podría estar vinculado con el avance de la causa y con las líneas de investigación que busca profundizar. De todos modos, aclaró que continuará con su trabajo y que seguirá reclamando medidas para determinar si hubo más personas involucradas.
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La situación también reavivó la preocupación por la seguridad de quienes intervienen en causas de alto impacto social. En investigaciones por crímenes graves, las familias suelen atravesar no solo el dolor por la pérdida, sino también la exposición pública y el desgaste del proceso judicial. En este caso, el señalamiento de amenazas contra una representante legal agrega una alarma adicional sobre el entorno del expediente.
El caso de Agostina Vega continúa abierto y con distintas líneas bajo revisión. La familia espera que las nuevas medidas permitan ordenar la información reunida y avanzar sobre responsabilidades concretas. Mientras tanto, la denuncia de Fernanda Alaniz vuelve a poner el foco en el clima de tensión que rodea a la causa y en el pedido de protección para quienes impulsan el reclamo de justicia.















