Una científica entrará a la industria pesquera para medir un aspecto que nunca tuvo indicadores propios

Chubut23/06/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

La actividad del langostino en Chubut será analizada desde adentro de la cadena productiva. El proyecto apunta a producir información sobre empleo, formación y condiciones laborales.

La protagonista de esta iniciativa es María Soledad Schulze, investigadora del CONICET.
La protagonista de esta iniciativa es María Soledad Schulze, investigadora del CONICET.

La industria pesquera de Chubut sumará una experiencia inédita que conectará de manera directa el trabajo científico con la actividad empresarial. Por primera vez, una investigadora de ciencias sociales desarrollará sus tareas dentro de una cámara que representa al sector, con el objetivo de construir herramientas de análisis sobre el mundo laboral vinculado a la pesca.

La protagonista de esta iniciativa es María Soledad Schulze, investigadora del CONICET con sede en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), quien se incorporará a la Cámara Argentina Patagónica de Industrias Pesqueras (CAPIP) mediante la modalidad denominada “Investigadora en Empresa”. El acuerdo quedó formalizado en el CENPAT junto a su director, Gonzalo Pérez Álvarez, y al presidente de la entidad empresaria, Agustín de la Fuente.

La incorporación abre una experiencia poco habitual dentro del sistema científico argentino. Este tipo de convenios suele encontrarse asociado a áreas como la física, la química o la biología, pero prácticamente no registra antecedentes en disciplinas vinculadas a las ciencias sociales. Esa particularidad convirtió a la iniciativa en un caso singular dentro del esquema de vinculación entre investigación y sector privado.

El trabajo que llevará adelante Schulze buscará relevar transformaciones laborales ocurridas en la actividad pesquera durante más de dos décadas. El proyecto, denominado “La actividad pesquera industrial en Argentina. Diagnósticos socio-laborales con foco en la cadena del langostino en Chubut (2006–2027)”, pondrá el foco sobre una de las actividades económicas más relevantes de la provincia y sobre los cambios que produjo la expansión de esa pesquería.

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La investigadora explicó que la idea surgió después de un largo proceso institucional. “Hace un tiempo comenzamos a evaluar la posibilidad de establecer un convenio institucional entre el CONICET y la Cámara. En ese proceso, identificamos la existencia de un formato de convenio para empresas que, por lo general, suele implementarse en disciplinas tradicionales como la física, la química o la biología, y no tanto desde las ciencias sociales”, señaló.

El acuerdo llega después de un año de gestiones internas destinadas a habilitar la participación de profesionales de ciencias sociales dentro de este esquema de trabajo. La experiencia permitirá que la producción de conocimiento se vincule con necesidades concretas de una actividad económica que ocupa un lugar estratégico en la Patagonia y particularmente en Chubut.

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Uno de los ejes centrales del proyecto será la elaboración de indicadores específicos para comprender mejor la realidad laboral del sector. La propuesta contempla analizar variables vinculadas con la formación educativa de los trabajadores, tanto en las plantas de procesamiento como entre quienes realizan tareas embarcadas, un aspecto sobre el cual actualmente existe escasa información sistematizada.

Schulze vinculó esa línea de trabajo con sus investigaciones previas sobre el impacto que tuvo el crecimiento del langostino desde 2006. “Mis líneas de investigación y mi ingreso a la Carrera del Investigador de CONICET están estrechamente vinculados a las transformaciones en las dinámicas y condiciones laborales del sector pesquero a partir del auge del langostino en 2006”, indicó. Ese fenómeno, agregó, produjo modificaciones territoriales relevantes entre Buenos Aires y Chubut que fueron registradas durante años por distintos equipos de investigación.

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La iniciativa también busca avanzar más allá de la elaboración de diagnósticos. “La articulación con CAPIP nos permite proyectar una investigación-acción: contamos con datos concretos, diagnósticos y las estrategias metodológicas para el trabajo de campo, y ahora el desafío es co-diseñar soluciones efectivas a las problemáticas identificadas”, sostuvo la investigadora, quien además dirige el Grupo de Estudios de Pesquerías del Litoral Atlántico (GEPLA) e impulsó el Observatorio del Sistema Pesquero Argentino (OSPA).

Desde el sector empresario remarcaron que la experiencia apunta a incorporar evidencia científica en la toma de decisiones. Agustín de la Fuente consideró que el acuerdo representa una oportunidad para fortalecer una mirada basada en relevamientos y datos concretos. “Tenemos muy claro que el camino es la asociatividad y la construcción de una mirada superadora basada en datos, relevamientos y todas las herramientas que aporta la investigación científica”, expresó.

La puesta en marcha del proyecto permitirá seguir durante los próximos años la evolución de distintos aspectos sociales y laborales de la cadena del langostino. El desafío inmediato será transformar la información obtenida en instrumentos que permitan identificar necesidades, evaluar tendencias y aportar elementos para la planificación de una actividad que ocupa a miles de trabajadores en la región.

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