
El delantero de 20 años desató un conflicto interno tras publicar fotos de vacaciones en España mientras el plantel profesional entrena en Alicante.

La dirigencia de River Plate, bajo la conducción de Stefano Di Carlo, inició las gestiones para finalizar de manera anticipada el vínculo con el delantero Alex Woiski. El club interpretó como un grave acto de indisciplina el hecho de que el futbolista de 20 años viajara a España sin autorización previa mientras el equipo se encontraba en plena pretemporada.
El conflicto estalló cuando el atacante decidió no presentarse a los entrenamientos en el predio de Cantilo, donde se concentran los jugadores que no serán tenidos en cuenta por el técnico Eduardo Coudet. En lugar de cumplir con su compromiso, Woiski se trasladó a Palma de Mallorca, su ciudad natal, situada a unos 400 kilómetros de la ubicación actual de la concentración del equipo.


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La situación escaló a un nivel de provocación debido a las publicaciones que el juvenil realizó en sus redes sociales. El delantero compartió imágenes desde el avión, la playa y una pileta, donde se lo vio tomando mate y mostrando que buscaba "recargar energías", una actitud que generó un profundo malestar en la institución.
El contrato del español, que originalmente estaba vigente hasta diciembre de 2027, fue firmado por la gestión de Jorge Brito con una cláusula de rescisión de 100 millones de euros. A pesar de las altas expectativas que despertó su llegada por su velocidad y desequilibrio, el jugador nunca logró hacer su debut en la Primera División del fútbol argentino.
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Aunque Marcelo Gallardo fue quien decidió traerlo al club, el técnico optó por enviarlo a la Reserva al considerar que aún no estaba listo para el salto profesional. En esa categoría, Woiski disputó 18 partidos, siendo titular en diez ocasiones, donde logró anotar dos goles —incluyendo uno en el Superclásico frente a Boca— y sumó dos asistencias.
La llegada de Eduardo Coudet al banco de suplentes renovó las esperanzas del atacante, pero el entrenador decidió descartarlo nuevamente hace unas semanas. Tras recibir la notificación oficial de que no integraba los planes del plantel profesional, la ausencia del jugador en los entrenamientos terminó de quebrar la relación con el club.
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Ahora, el objetivo de la dirigencia es acordar la rescisión del contrato para liberar al jugador de sus obligaciones contractuales. El club busca resolver la situación de un activo que, pese a su potencial, se encuentra en una situación de ruptura definitiva con el proyecto deportivo actual.
La resolución de este conflicto interno marca el fin de una etapa para el joven español en el club de Núñez. El proceso administrativo busca formalizar la salida de un jugador que, tras no poder consolidarse en el equipo de primera, optó por una conducta que la dirigencia calificó como una falta de profesionalismo.
















