
Cavallo cuestionó el RIGI y pidió eliminar el cepo para atraer inversiones
Actualidad01/07/2026
REDACCIÓNEl exministro de Economía advirtió que los regímenes de excepción fiscal discriminan al tejido PyME y frenan el potencial exportador del país.

El exministro de Economía Domingo Cavallo manifestó su rechazo a la estrategia de incentivos fiscales y cambiarios que el Gobierno aplica actualmente. A través de una publicación en su blog oficial, el dirigente criticó específicamente al Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y al recientemente aprobado Súper RIGI, argumentando que estas medidas generan una situación de desigualdad en el mercado interno.
Para Cavallo, la implementación de estos esquemas de excepción resulta perjudicial para el tejido PyME y el grueso del aparato productivo nacional. El exministro sostuvo que la estructura actual del país se ve afectada por lo que denominó un sesgo antiexportador que se reintrodujo tras el año 2002. Según su análisis, la asignación eficiente de recursos requiere flexibilidad y agilidad, elementos que considera comprometidos por la discriminación de los regímenes vigentes.


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El exministro subrayó que "eliminar estos sesgos es la clave del éxito de la estrategia de crecimiento económico. Y esto no se consigue con el RIGI y mucho menos con el Súper RIGI, porque ambos esquemas discriminan y ponen en desventaja a millones de empresas y emprendedores cuyas decisiones de inversión y esfuerzos exportadores son indispensables para afrontar con éxito los desafíos de una eficiente asignación de recursos, con flexibilidad y agilidad".
En su evaluación sobre las proyecciones comerciales, Cavallo calificó como lógicos pero insuficientes los números que estiman exportaciones por un piso de 100.000 millones de dólares. El exministro recordó que el país ha dilapidado un potencial histórico debido a la suba de materias primas a nivel global, mencionando que la soja pasó de 170 dólares en 2001 a 440 en la actualidad, mientras que el petróleo saltó de 25 a 75 dólares por barril.
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Uno de los puntos centrales de su crítica fue la comparación estadística con Brasil para dimensionar el retraso que ha sufrido la economía argentina. Cavallo señaló que, de no haberse recreado los controles y los impuestos al comercio exterior, la producción nacional debería haber mantenido la relación que existía a fines de la década del 90. En ese período, Argentina exportaba 26.000 millones de dólares frente a los 48.000 de Brasil, mientras que hoy la brecha es de 100.000 millones contra 350.000 millones del vecino.
El exministro enfatizó que la producción exportable actual es el resultado de inversiones realizadas sin incentivos fiscales especiales, en contraste con los inconvenientes creados por el regreso de las restricciones. Vinculó directamente el sesgo antiinversor con la dificultad de acceder al crédito a tasas competitivas, tanto en el mercado doméstico como en el internacional. Esta situación, según su visión, obstaculiza la capacidad de crecimiento de las empresas que no encajan en los regímenes de excepción.
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Ante este escenario, Cavallo reafirmó su postura sobre la necesidad de eliminar todos los controles de cambio de manera definitiva. Su objetivo es asegurar la libre movilidad de capitales y la acumulación de reservas para lograr una baja rápida en la tasa real de interés. El exministro advirtió que la actual política de promover un tipo de cambio real alto sin libertad de movimiento es una estrategia que resulta "totalmente contraproducente porque adormece las demandas de menor sesgo antiexportador y rebajas en las tasas reales de interés por parte del sector privado".
Finalmente, el exministro de Economía advirtió que el Estado no debería otorgar "privilegios cambiarios y financieros para algunos sectores y tamaños de empresas" en un contexto de cambios tecnológicos vertiginosos y riesgos geopolíticos. Su propuesta se centra en la eliminación de las distorsiones que afectan a la mayoría de los actores económicos, en lugar de focalizar beneficios en sectores específicos como los que se ven reflejados en las recientes inversiones en Vaca Muerta.
La crítica de Cavallo surge en un momento de definiciones sobre la política de incentivos, tras el anuncio del ministro Luis Caputo sobre el RIGI número 20 en la zona de Vaca Muerta por una inversión de u$s 4.500 millones. El exministro sostiene que la solución para el crecimiento no reside en estos privilegios, sino en la eliminación de los sesgos que hoy frenan la competitividad del grueso de las empresas argentinas.















