La CNEA quedó con áreas sin personal suficiente para sostener tareas desde este miércoles

Actualidad01/07/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Los despidos alcanzaron a 170 trabajadores entre Buenos Aires y Bariloche. La reducción de personal impacta sobre actividades diarias y proyectos nucleares considerados estratégicos.

Comisión Nacional de Energía Atómica (Foto Web)
Comisión Nacional de Energía Atómica (Foto Web)

Varias tareas que forman parte del funcionamiento habitual de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) quedaron comprometidas después de la desvinculación de 170 trabajadores. La reducción de personal no sólo modificó la dotación de distintas áreas, sino que también abrió interrogantes sobre cómo continuará el trabajo cotidiano en laboratorios y oficinas. Quienes permanecen en funciones anticipan dificultades para sostener actividades que hasta ahora dependían de equipos completos.

Esa preocupación apareció incluso antes de intentar reorganizar las tareas. El doctor en Física Nahuel Vega resumió el escenario con una frase que refleja la incertidumbre instalada entre los trabajadores: "No sé cómo se sigue, la verdad. Mañana los demás, que sí tenemos que venir a trabajar, ¿qué vamos a hacer? Porque hay un montón de cosas que no vamos a poder hacer". Sus declaraciones apuntan al efecto inmediato que tendrá la reducción de personal sobre la operatoria diaria del organismo.

Las desvinculaciones alcanzaron a empleados de la sede de Núñez y del Centro Atómico Bariloche. El Gobierno resolvió no renovar los contratos que vencían el 30 de junio, decisión que terminó afectando a 170 personas. La medida se aplicó al finalizar ese período contractual y modificó la estructura laboral de dos de los principales centros de investigación nuclear del país.

OTRAS NOTICIAS

Datos de la autopsia de AgostinaPrisión preventiva para tres acusados por el femicidio de Agostina Vega

El conflicto no quedó limitado a la pérdida de puestos de trabajo. Durante esta semana, efectivos de Gendarmería Nacional desalojaron de oficinas y laboratorios a los profesionales alcanzados por la decisión. Ese procedimiento ocurrió en paralelo con un clima de incertidumbre entre quienes continúan desempeñando funciones dentro del organismo y deben reorganizar el funcionamiento de sus áreas.

La disminución de personal también repercute sobre proyectos considerados estratégicos para el desarrollo nuclear argentino. Entre ellos aparecen el reactor multipropósito RA-10, el desarrollo del reactor CAREM y distintas líneas de investigación vinculadas a la actividad científica de la CNEA. Los trabajadores sostienen que la salida de profesionales altamente calificados implica una pérdida de conocimiento difícil de reemplazar en el corto plazo.

El conflicto había sido anticipado por las organizaciones gremiales varias semanas antes del vencimiento de los contratos. Los sindicatos advertían que alrededor de 350 vínculos laborales llegaban a su fecha de expiración el 30 de junio y reclamaban una definición oficial sobre su continuidad. También señalaban que numerosos contratos se renovaban cada tres meses desde fines de 2025, situación que mantenía a buena parte del personal bajo condiciones de inestabilidad.

OTRAS NOTICIAS

Jésica CirioLa causa de Insaurralde suma dudas por el vestidor de los dólares

La respuesta de los trabajadores incluyó distintas medidas de protesta. En la sede central de la CNEA realizaron una concentración para reclamar la renovación inmediata de los contratos y advertir sobre las consecuencias que tendría la reducción de personal. Al mismo tiempo, empleados del Centro Atómico Bariloche llevaron adelante una manifestación en el ingreso al predio con el mismo planteo.

Dentro de esos reclamos también aparece una preocupación más amplia por el rumbo del organismo. Los trabajadores sostienen que las desvinculaciones forman parte de un proceso de "desmantelamiento" de la CNEA, que asocian con recortes presupuestarios, pérdida del poder adquisitivo de los salarios y paralización de distintos proyectos de investigación. Esa combinación, afirman, compromete la capacidad de sostener programas científicos de largo plazo.

La continuidad de la actividad dependerá ahora de cómo se reorganicen los equipos que permanecen en funciones y de las decisiones que adopten las autoridades sobre el futuro de las vacantes. Con proyectos en marcha, áreas que deben mantener tareas permanentes y un reclamo sindical abierto, el organismo afronta una etapa marcada por la incertidumbre sobre su capacidad operativa inmediata.

Te puede interesar
Suscribite al newsletter de #LA17