
La capital ucraniana registró al menos 17 víctimas fatales tras una ofensiva aérea que utilizó casi 500 drones y decenas de misiles balísticos.

La capital de Ucrania quedó bajo un estado de máxima alerta durante la madrugada de este jueves debido a una de las ofensivas aéreas más intensas registradas desde el comienzo del conflicto. El ataque, ejecutado por las fuerzas de Rusia, combinó un volumen masivo de armamento que impactó en diversos distritos de la ciudad y otras regiones del territorio nacional.
Las autoridades locales confirmaron que el bombardeo dejó un saldo de al menos 17 víctimas fatales. Mientras tanto, los equipos de emergencia se desplegaron en zonas residenciales devastadas para trabajar entre edificios que quedaron derrumbados y múltiples focos de incendio.


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La magnitud del operativo militar obligó a que miles de personas buscaran refugio de emergencia. Los civiles se vieron forzados a trasladarse hacia estaciones de metro y búnkeres improvisados para protegerse de la lluvia de proyectiles que azotó la zona urbana.
En términos de capacidad bélica, el despliegue ruso incluyó un total de 74 misiles y 496 drones. Esta cifra representa uno de los mayores despliegues de armamento aéreo sobre territorio ucraniano que se han registrado en los últimos meses, según reportaron medios internacionales.
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A pesar de la intensidad de la ofensiva, las defensas antiaéreas ucranianas lograron interceptar una parte importante del ataque. No obstante, la cantidad de proyectiles fue suficiente para causar daños significativos en múltiples puntos del país.
La combinación de misiles balísticos y de crucero con la masividad de los drones permitió a las fuerzas rusas mantener a la capital bajo fuego constante. Este escenario de guerra urbana obligó a una respuesta inmediata de los servicios de rescate en las áreas más afectadas.
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El impacto de la ofensiva se sintió con especial dureza en las zonas residenciales, donde la infraestructura quedó seriamente dañada. Los reportes indican que la prioridad de los rescatistas fue atender las zonas donde los edificios colapsaron por el impacto directo.
La escala del ataque marca una nueva escalada en la dinámica del conflicto actual. El uso de casi 500 drones en una sola jornada subraya la capacidad de saturación aérea que las fuerzas rusas están aplicando contra los centros urbanos ucranianos.
















