
Economía busca reducir la incertidumbre por vencimientos de US$30.000 millones y prepara medidas para fortalecer reservas antes de la elección.

El Gobierno nacional empezó a preparar una estrategia financiera para llegar a 2027 con menos presión sobre la deuda, el dólar y las reservas. El equipo económico busca reducir la incertidumbre que suele crecer en los años electorales y anticiparse a eventuales tensiones del mercado. La prioridad es mostrar capacidad de pago antes de que la campaña presidencial concentre la atención política.
La Argentina tiene por delante vencimientos por unos US$30.000 millones hasta el final del mandato de Javier Milei. El compromiso más cercano aparece la semana próxima, cuando vencen capital e intereses de títulos públicos por alrededor de US$4400 millones. Después vendrán nuevos pagos a bonistas en enero y julio del año que viene, además de obligaciones con el FMI y otros organismos internacionales.


El Ministerio de Economía, conducido por Luis Caputo, anunciará los detalles del programa financiero para 2026 y 2027. La expectativa del mercado está puesta en saber si la Argentina intentará volver al mercado internacional de deuda. Esa posibilidad ganó espacio después de la baja del riesgo país y de la mejora en los precios de los bonos.
El plan oficial apunta a sumar dólares por distintas vías y reducir la dependencia de una sola fuente de financiamiento. Una de las herramientas en preparación son las garantías con organismos multilaterales, como el BID y el Banco Mundial, para acceder a financiamiento de bancos internacionales. Ese mecanismo podría alcanzar hasta US$5000 millones.
OTRAS NOTICIAS:
El Gobierno también avanzó con colocaciones de bonos en dólares dentro del mercado doméstico. En esa operación consiguió US$4000 millones, aunque solo una parte quedó emitida con vencimiento posterior a las elecciones presidenciales del año que viene. Por eso, en Economía todavía buscan instrumentos que permitan cubrir mejor el calendario de pagos de 2027.
La generación doméstica de divisas es otro punto de la estrategia. El Ejecutivo apuesta al ingreso de inversiones mediante el RIGI y el denominado super-RIGI, con proyectos capaces de aportar dólares en sectores productivos. También intenta formalizar ahorros no declarados a través de la llamada ley de inocencia fiscal, que busca aumentar los depósitos en moneda extranjera dentro del sistema financiero.
Las privatizaciones y concesiones aparecen como otra vía para sumar recursos al Tesoro. Economía espera captar hasta US$3000 millones por esas operaciones durante este año. Ese ingreso no resolvería por sí solo el frente financiero, pero podría complementar otras fuentes de dólares y enviar una señal a los mercados.
OTRAS NOTICIAS:
El Banco Central también cumple un rol central en el plan. La entidad inició en enero un programa de compra de reservas y ya acumuló más de US$10.000 millones. Esa mejora busca darle mayor respaldo al esquema financiero y reducir la percepción de fragilidad ante los pagos de deuda.
Además, el BCRA anunció la refinanciación de los tres préstamos repo que tenía vigentes y vencían hasta 2027. La nueva operación fue cerrada por US$6000 millones con diez entidades financieras y tendrá vencimiento en septiembre de 2028. Con ese movimiento, el Gobierno corre hacia adelante una parte importante de las obligaciones que podían presionar en plena etapa electoral.
Otro punto relevante es el swap con China, que vence en agosto. El titular del Banco Central, Santiago Bausili, manifestó su expectativa de renovarlo por tres años. Ese acuerdo representa una porción significativa de las reservas brutas, por lo que su continuidad tiene peso en la lectura financiera del mercado.
OTRAS NOTICIAS:
La estrategia oficial combina deuda, reservas, organismos multilaterales, privatizaciones y formalización de dólares privados. El objetivo es llegar a 2027 con un esquema de pagos más ordenado y con mayor capacidad de respuesta frente a la volatilidad electoral. En la práctica, el Gobierno intenta que la discusión financiera no condicione la campaña ni debilite la estabilidad cambiaria.
El desafío para Economía será transformar esos anuncios en recursos concretos y sostenibles. Los vencimientos son elevados y el contexto político puede modificar la reacción de los inversores. Por eso, el programa financiero que se conocerá en los próximos días será leído como una señal sobre la capacidad del Gobierno para administrar el tramo más sensible antes de la elección presidencial.
Fuente: TN















