
Aseguran que el justicialismo aplica la doctrina social de la Iglesia desde León XIII
Política12/07/2026
REDACCIÓNEsteban Castro analiza los orígenes del peronismo, vinculándolo a la encíclica Rerum Novarum, y destaca a Shaw y De Carlo como ejemplos históricos de su aplicación.

El papa Francisco identificó a Monseñor De Carlo, primer obispo del Chaco, como el adoctrinador de Juan Domingo Perón. Esta confluencia, según un texto de Esteban “Gringo” Castro, transformó la provincia donde el justicialismo alcanzó el 80 por ciento de los votos. Dicha transformación se basó en la creación de cooperativas de trabajo y la donación de tierras de la Iglesia al Estado para la construcción de viviendas.
En ese marco, se afirma que el justicialismo es la aplicación política de la encíclica “rerum novarum” del papa León XIII. Este documento se posicionó históricamente como una alternativa tanto al marxismo como al liberalismo. La doctrina social de la Iglesia fue concretada en el Chaco gracias a la colaboración de De Carlo con Evita y Perón.


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Esta línea de pensamiento papal tiene su continuidad en la figura de Roberto Prevost, quien adoptó el nombre de León XIV. Prevost, el primer pontífice norteamericano nacionalizado peruano, es el autor de la encíclica Magnifica Humanitas. Dicho documento busca guiar la vida en los tiempos de la Inteligencia Artificial.
Por otra parte, se postula al empresario Enrique Shaw como un modelo para el empresariado argentino, inspirado en la Doctrina Social de la Iglesia. Shaw, cuya consagración como santo es una posibilidad, es presentado como un ejemplo a seguir frente al capital especulativo foráneo. Su figura es central para la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE), que él mismo fundó.
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En su rol de director general de la cristalería Rigolleau, Shaw gestionó una planta con 4.000 trabajadores. Desde su posición, promovió e impulsó el bienestar de los empleados, lo que lo llevó a fundar la ACDE en el año 1952. Su enfoque se basaba en la aplicación práctica de los principios sociales católicos en el ámbito empresarial.
La visión de Enrique Shaw no consideraba a los trabajadores como explotados, sino como hermanos, según el análisis de Castro. Esta perspectiva se alinea con la propuesta de una distribución justicialista de la ganancia. También se hace un llamado a que los patrones combatan la avaricia y los sindicatos actúen por los trabajadores excluidos del sistema formal.
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Además, el texto señala la situación de los barrios populares, donde sobreviven 5 millones de personas distribuidas en más de 6.000 asentamientos. Se subraya la necesidad de generar trabajo que permita a sus habitantes cubrir costos de transporte, vestimenta y alimentación. También se menciona la posibilidad de acceder a créditos para adquirir terrenos, construir viviendas o iniciar pymes.
El autor recuerda también la labor del padre Federico Grote, quien fundó los “Círculos Católicos de Obrero”. Grote es descrito como el mejor alumno de la encíclica “rerum novarum”. A fines de 1890 y principios de 1900, impulsó las primeras peregrinaciones de trabajadores a la Basílica de Luján.
Aquellas peregrinaciones de trabajadores culminaban en la Casa Rosada con la presentación de petitorios laborales. Los reclamos históricos incluían el establecimiento del descanso dominical y que las mujeres cobraran su propio sueldo. También se pedía la prohibición del trabajo infantil, una lucha que según el autor, los libertarios buscan desandar.















