
La competencia, en su décimo aniversario, implementa medidas de cuidado ambiental y despliegue institucional para proteger El Doradillo.

El domingo 9 de agosto, la Carrera Franca Austral se llevará a cabo con un reforzado operativo de seguridad y cuidado del entorno natural en el Área Natural Protegida El Doradillo. Múltiples instituciones trabajarán en conjunto para garantizar la protección del hábitat y el bienestar de los participantes.
Este año, la competencia celebra su décimo aniversario, un hito que, según Cecilia Pavia destacó en #LA17, al principio «sonaba un poco loco» para una carrera en una zona protegida. Sin embargo, la buena predisposición de los organizadores permitió reducir el impacto ambiental año a año.


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Una de las estrategias principales ha sido el establecimiento de un cupo de corredores, dado que se trata de un espacio sensible. Además, la carrera se desarrolla en horario de marea baja, lo que evita afectar las visitas habituales al área por parte de turistas y locales.
Para minimizar cualquier alteración, la organización no monta sonido ni espectáculos en el lugar, preservando la quietud del ambiente. En paralelo, la fecha elegida para la carrera es crucial, ya que se corre por el canto rodado fuera de la época de anidamiento del chorro doble collar.
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En cuanto a la gestión de residuos, se utiliza material reutilizable en los puestos de hidratación, con sitios específicos para la correcta disposición de los desechos. Esta medida busca evitar que elementos como banderillas se vuelen al mar, para lo cual banderilleros delimitan el circuito.
El traslado de los participantes también ha sido optimizado para disminuir el impacto ambiental en la zona de estacionamientos. La organización pone un vehículo más grande a disposición, trasladando directamente a los corredores sin acompañantes.
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Por otra parte, la accesibilidad de El Doradillo ha mejorado notablemente con la inauguración del tramo de asfalto y la bicisenda, que representan «un privilegio usarlo» para los visitantes. Esta infraestructura contribuye a un mayor disfrute del área.
El sitio, conocido por el avistaje de ballenas, sigue atrayendo a numerosos turistas, quienes eligen visitarlo «una, dos o tres veces». La cantidad de ejemplares observados continúa creciendo, confirmando el gran atractivo natural del lugar para visitantes nacionales y extranjeros.
La policía provincial, junto con la agencia de seguridad vial y el Ministerio de Turismo y de las Protegidas, colaboran activamente con los guardafaunas. Este trabajo conjunto tiene el objetivo de cuidar tanto al turista como al privilegiado ecosistema.
















