La historia también se aprende fuera del aula: por qué la escuela necesita mirar más a los museos

Enfoques31/07/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

El aniversario de Puerto Madryn dejó una postal que va mucho más allá de los actos oficiales. Las celebraciones, los museos y las propuestas culturales abren una oportunidad para que las escuelas acerquen a los estudiantes a la historia viva de la ciudad.

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Viviana D'Amico

Cada aniversario de una ciudad invita a mirar hacia atrás para entender cómo llegó hasta el presente. En Puerto Madryn, los 161 años volvieron a poner en escena una serie de actividades que recuperan la memoria colectiva y ofrecen mucho más que una agenda de festejos. 

Para la especialista en educación Viviana D´amico, ese movimiento también representa una oportunidad para repensar la enseñanza dentro de las escuelas.

La docente sostuvo que los actos organizados por la ciudad pueden transformarse en recursos pedagógicos que permitan a niños y jóvenes conocer el origen del lugar donde viven. La rogativa en Punta Cuevas, el izamiento de las banderas, la recreación del desembarco galés, el encuentro entre culturas y las distintas propuestas comunitarias conforman, según explicó, una experiencia que merece ingresar al aula.

Más allá de las efemérides tradicionales, consideró que la historia local debería tener una presencia permanente en la formación de los estudiantes. Conocer el pasado de Puerto Madryn también implica comprender cómo se construyó su identidad, cuáles fueron sus protagonistas y qué instituciones acompañaron ese proceso.

En ese recorrido aparecen los museos como espacios fundamentales para enseñar historia desde otra perspectiva. Lejos de funcionar únicamente como lugares donde se conservan objetos antiguos, representan ámbitos de encuentro, investigación y construcción de memoria que complementan el trabajo realizado por las escuelas.

Gómez recordó que cada museo propone una manera particular de contar la historia. La selección de piezas, documentos, fotografías y recorridos nunca es casual. "Los objetos y los documentos no hablan por sí mismos, sino según cómo yo los organice", explicó, al remarcar que detrás de cada muestra existe una decisión sobre qué contar y cómo hacerlo.


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La ciudad cuenta con una amplia red de espacios culturales que durante los últimos días celebraron nuevos aniversarios y organizaron actividades abiertas al público. El Museo Municipal de Arte (MUMA) cumplió 30 años con propuestas que incluyeron visitas guiadas junto a instituciones barriales, mientras que el Museo del Desembarco celebró 25 años reforzando su papel como uno de los principales espacios para comprender la llegada de los colonos galeses.

También destacó el valor del "Museo Histórico Juan Meisen Ebene", dependiente del Centro de estudios históricos y sociales de Puerto Madryn, donde además de las exhibiciones permanentes, el propio edificio y los vestigios del antiguo ferrocarril forman parte del patrimonio que ayuda a reconstruir la evolución de Puerto Madryn.

La especialista propuso que las escuelas fortalezcan el vínculo con estas instituciones mediante visitas, proyectos conjuntos y experiencias que permitan a los estudiantes convertirse en protagonistas de la construcción de memoria. Una de esas iniciativas consiste en crear pequeños museos escolares o de aula, donde los propios alumnos aporten objetos familiares, fotografías o testimonios para contar historias personales y comunitarias.

La idea, explicó, busca que los estudiantes comprendan que la memoria no pertenece únicamente a los grandes acontecimientos históricos. También puede construirse a partir de objetos cotidianos, relatos familiares y experiencias compartidas, generando nuevas formas de mirar el pasado.


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Otro aspecto que resaltó fue la importancia del trabajo articulado entre distintas instituciones. La escuela, señaló, no puede enseñar en soledad y necesita apoyarse en organizaciones culturales, científicas y comunitarias para enriquecer las propuestas educativas.

Como ejemplo mencionó la iniciativa impulsada por LU17, que durante su aniversario distribuyó más de mil árboles y semillas con el acompañamiento del Vivero Municipal, CORFO, INTA y otras instituciones locales. Para Gómez, esa experiencia mostró cómo distintas organizaciones pueden unirse para transmitir valores vinculados al cuidado ambiental y al compromiso ciudadano.

La especialista consideró que esas acciones también educan. Plantar un árbol, recorrer un museo o participar de una recreación histórica son experiencias que fortalecen el sentido de pertenencia y ayudan a comprender que la identidad de una ciudad se construye entre todos.

En definitiva, el aniversario de Puerto Madryn dejó una enseñanza que trasciende la celebración. La historia no vive únicamente en los libros o en las fechas del calendario escolar. También se encuentra en los museos, en los barrios, en los espacios públicos y en las acciones cotidianas que permiten mantener viva la memoria de una comunidad.

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