
España instaló una barrera de 500 metros en el mar de Ceuta para frenar el ingreso de migrantes
Actualidad02/08/2026
REDACCIÓNLa medida se implementó en medio de la crisis por el cruce de más de 60.000 personas, de las cuales el gobierno español asegura que ya regresaron unas 48.000 a Marruecos.

El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, afirmó que la vida en la ciudad autónoma “se ha visto alterada como resultado del incidente fronterizo”. Si bien el funcionario consideró que el retorno de personas “ha comenzado satisfactoriamente”, remarcó que el proceso “debe completarse” y que la ciudad de 84.000 habitantes “aún no ha vuelto a la normalidad”.
La instalación de la barrera acuática comenzó cerca de las 7:50 de la mañana del sábado. La estructura de protección consiste en una barrera neumática de 500 metros de longitud, con una altura en superficie de 30 a 70 centímetros y una parte sumergida de hasta un metro de profundidad.


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El gobierno de Pedro Sánchez aseguró el viernes por la noche que “la práctica totalidad” de los migrantes que habían cruzado en los últimos días ya había regresado a Marruecos. La cifra oficial de personas que se fueron asciende a cerca de 48.000.
Por otra parte, durante la mañana del sábado continuaron los intentos por cruzar hacia el lado español. En la playa urbana del Tarajal, un grupo de migrantes que llegó nadando fue recibido por soldados que los escoltaron de regreso a través de la frontera.
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La situación también es compleja en la ciudad marroquí de Tánger, ubicada a unos 75 kilómetros al oeste de Ceuta. La principal estación de tren de esa localidad se encontraba llena de personas que regresaban desde la frontera española, muchas de ellas durmiendo en el suelo.
Algunos de los que lograron llegar a territorio español manifestaron su decisión de permanecer allí a pesar de las dificultades. «Pero aunque cierren (...) estamos decididos a quedarnos aquí, tengamos hambre o no», expresó Mohamed Hatri, un marroquí de 23 años, en referencia a los comercios.
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En tanto, otro migrante llamado Soufian, de 42 años, explicó sus motivaciones para cruzar a nado. «¿Invasión? No. Eso es mentira. Toda la gente (de Marruecos) quiere subir, quiere un futuro bien, que no hay en Marruecos», declaró a la agencia AFP.
En la carretera que conduce a la localidad marroquí de Fnideq, fronteriza con Ceuta, se observó a numerosos migrantes caminando hacia la valla. Taxistas y conductores de autobuses se negaban a llevarlos por temor a la respuesta de las autoridades, que desplegaron agentes para revisar cada vehículo que se dirigía a la zona.















