
Científicos de la UBA desarrollan un test de sangre para detectar trastornos del neurodesarrollo
Actualidad25/08/2026
REDACCIÓNEl proyecto, que ya logró buenos resultados en modelos animales, se encuentra en la etapa de recolección de muestras de voluntarios para validar el método en humanos.

Un equipo científico del CONICET y la Universidad de Buenos Aires comenzó la etapa de recolección de muestras biológicas de voluntarios para un proyecto que busca detectar trastornos del neurodesarrollo en niños. La investigación avanzó a esta fase luego de obtener buenos resultados en modelos animales, cuyos hallazgos fueron publicados en revistas internacionales.
La iniciativa surgió frente a las dificultades que existen en Argentina para el diagnóstico de estas patologías, comúnmente englobadas bajo el término de Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD). Según un informe de la UBA, la falta de un diagnóstico preciso lleva a que los tratamientos se basen en un esquema de ensayo y error para abordar los síntomas específicos de cada niño.


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El equipo que dirige Verónica Baez en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular explora una alternativa a los costosos análisis genéticos actuales. Dicho mecanismo consiste en buscar en la sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas que podrían funcionar como biomarcadores y permitir un diagnóstico más preciso y accesible.
Actualmente, la mayoría de los casos recibe tratamientos genéricos sin un conocimiento claro de la causa de su condición. La especialista Verónica Baez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, explicó que «la mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente».
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El acceso a un diagnóstico exacto a través de una secuenciación genómica es limitado debido a su alto costo y la falta de cobertura de muchas obras sociales. «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos», señaló Baez.
La investigación se centra en los receptores NMDA, unas proteínas que se encuentran en la sinapsis, la zona donde las neuronas se comunican entre sí. Estas estructuras son clave para la plasticidad sináptica, la capacidad del cerebro para cambiar y aprender, además de participar en la formación de recuerdos.
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Cuando estas proteínas fallan o se desregulan, los circuitos cerebrales se desequilibran, lo que está directamente vinculado con los trastornos del neurodesarrollo. La hipótesis es que estas alteraciones también se reflejan en la sangre, aunque en concentraciones mucho menores que en el tejido cerebral.
El objetivo del estudio es establecer valores de referencia de estos biomarcadores en personas sanas para luego compararlos con los de niños que presentan estas patologías sin diagnóstico. Una desviación en esos niveles podría confirmar el hallazgo de un método diagnóstico que solo requiere una muestra de sangre. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó la investigadora.
El desarrollo de este método no solo optimizaría los tiempos clínicos, sino que también buscaría democratizar el acceso a la salud. Los responsables del proyecto aclaran que el objetivo no es hallar una cura, sino facilitar un diagnóstico temprano que permita mejorar el acceso a los tratamientos adecuados para cada paciente.















