
La licitación de bloques de Vaca Muerta expone la compleja atracción de inversiones en Argentina
Política31/08/2026
REDACCIÓNEl Súper RIGI, incentivo fiscal con media sanción, genera debate entre exfuncionarios y expertos sobre su sostenibilidad y efectividad para atraer capital.


Una reciente licitación de 15 bloques de Vaca Muerta, organizada por Gas y Petróleo de Neuquén, solo recibió ofertas por ocho áreas, lo que subraya los desafíos que enfrenta Argentina para captar capitales internacionales. Este resultado se da en medio de un intenso debate sobre los beneficios fiscales necesarios para fomentar grandes inversiones en el país.
El proyecto de Súper RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones), que ya cuenta con media sanción del Congreso, propone importantes reducciones impositivas y otras ventajas. Estos beneficios están orientados a sectores estratégicos como los centros de datos, la movilidad eléctrica, las energías renovables y la industrialización de recursos naturales.


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Según Ernesto Díaz, vicepresidente para Latinoamérica de Rystad Energy, el país se encuentra rezagado en tendencias globales cruciales para la energía y la tecnología. El especialista defendió la herramienta, afirmando que Argentina necesita un incentivo adicional para reducir el riesgo percibido por los inversores internacionales y así atraer inversiones multimillonarias.
Díaz destacó el potencial de los centros de datos vinculados a la inteligencia artificial para aprovechar el gas de Vaca Muerta y añadir valor a la cadena productiva. El referente de Rystad calificó al Súper RIGI como «una oportunidad enorme para aprovechar el gas de Vaca Muerta. Y también nos permite integrar la cadena de valor».
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Sin embargo, Juan José Aranguren, exministro de Energía, cuestionó la necesidad de un nuevo régimen con beneficios tan amplios. Aranguren planteó la pregunta de «¿Por qué necesito un Súper RIGI para eso? ¿Por qué con el RIGI actual no es suficiente?», sugiriendo que el país debería ser más selectivo en los sectores a competir.
En la misma línea crítica, Gustavo Lopetegui, también exfuncionario, se mostró más reticente a la propuesta. Argumentó que una reducción impositiva de tal magnitud no puede convertirse en una política económica general y que el Súper RIGI «no me gusta porque no es sostenible ni extrapolable al resto de la economía, aunque a la Argentina le vaya bien, porque no podemos tener un 15% de tasa de impuestos a las Ganancias».
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Pese a las objeciones al Súper RIGI, Aranguren reivindicó el impacto positivo que el RIGI original ya tuvo en energía y minería. Para el exministro, este régimen proporcionó previsibilidad para transformar recursos naturales en producción, exportaciones y divisas, siendo «la última gran apuesta para darle cierta certeza a un sector a fin de poder transformar recursos en reservas, reservas en producción, producción en exportaciones, y exportaciones en divisas».
Los tres participantes del debate coincidieron en que el RIGI ha generado un cambio significativo en sectores como el de Vaca Muerta. Se estima que hay proyectos por hasta US$180.000 millones en desarrollo y que, de concretarse las iniciativas ya aprobadas, se invertirían unos US$70.000 millones en los próximos dos o tres años.
El desafío persiste en cómo mantener este proceso de inversión sin generar un esquema de beneficios fiscales que resulte insostenible para el resto de la economía argentina. La incertidumbre sobre las reglas futuras y el historial regulatorio en el sector energético también pesan sobre las decisiones de los inversores extranjeros, tal como se evidenció en la ausencia de ofertas internacionales para la venta de Metrogas.















