
Revelan que la carga eléctrica de la lluvia puede perforar recubrimientos y corroer el metal
Enfoques02/09/2026
REDACCIÓNUn estudio del Instituto Max Planck demostró que las gotas de agua pueden cargarse eléctricamente al deslizarse por superficies y provocar daños en metales protegidos.



Un experimento con 3.000 gotas de agua demostró la capacidad de este elemento para deteriorar una superficie de cobre recubierta de teflón. Las observaciones revelaron que las gotas cargadas eléctricamente provocaban la corrosión del metal subyacente, un efecto que no se producía cuando las gotas no tenían carga.
La investigación fue encabezada por el Instituto Max Planck para la investigación de polímeros de Alemania y sus hallazgos fueron publicados en la revista científica Nature. El estudio analiza un mecanismo de corrosión hasta ahora poco explorado, distinto a las causas tradicionalmente aceptadas.


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El análisis concluyó que una simple gota de lluvia puede portar una carga eléctrica suficiente para perforar recubrimientos protectores y desatar la corrosión. Este fenómeno ocurre de forma espontánea cuando las gotas se desplazan sobre diferentes tipos de superficies.
Anteriormente, se creía que la corrosión provocada por la lluvia se debía principalmente a que las gotas eran físicamente abrasivas o contenían ácidos procedentes de contaminantes. La nueva investigación, en cambio, se centró en cómo gotas de agua eléctricamente neutras pueden cargarse y afectar diversos materiales.
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Para llevar a cabo el estudio, los investigadores dejaron caer agua sobre cuatro superficies comunes. Estas incluyeron una hoja de planta, un panel de espuma de PVC, vidrio de poliestireno y un recubrimiento hidrófugo conocido como PFOTS.
Una vez que las gotas pasaban por estas superficies, se las dejaba deslizar sobre el cobre recubierto de teflón. En este proceso se observó que las gotas habían adquirido una pequeña carga eléctrica, la cual fue la responsable del daño posterior.
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El equipo analizó el efecto de estas gotas cargadas al impactar contra la superficie metálica protegida con un recubrimiento no conductor. Constataron que las gotas podían provocar una ruptura eléctrica en dicho recubrimiento, lo que finalmente daba lugar a la corrosión del metal.
La corrosión representa un importante problema tanto económico como de seguridad para innumerables productos y estructuras metálicas que se encuentran a la intemperie. Por esta razón, los investigadores consideran necesario seguir investigando para determinar cómo evitar la corrosión en estas condiciones específicas.
El proceso clave detrás de este fenómeno se denomina electrificación por contacto. Este concepto explica cómo las gotas se cargan eléctricamente al moverse sobre superficies como las hojas de las plantas, las alas de los insectos, las paredes de los edificios o los cristales de las ventanas.















