La reserva cognitiva se construye durante toda la vida y también se entrena en grupo

Enfoques04/09/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Alejandra Lertola y Verónica Gómez explicaron cómo los aprendizajes, los vínculos sociales, la actividad física y los nuevos proyectos ayudan a mantener activo el cerebro.

Deterioro cognitivo. Foto Freepik
Deterioro cognitivo. Foto Freepik

La reserva cognitiva no consiste en tener una cantidad acumulada de neuronas, sino en las capacidades que una persona desarrolla a lo largo de su vida. Aprender, leer, practicar actividades intelectuales, sostener hobbies, relacionarse con otras personas o incorporar nuevos intereses son algunas de las experiencias que contribuyen a construirla.

El concepto volvió a aparecer en conversaciones públicas a partir de las referencias sobre la salud de Pity Álvarez. Sin embargo, las licenciadas Alejandra Lertora y Verónica Gómez plantearon que la reserva cognitiva puede pensarse más allá de un caso particular y como una construcción que comienza mucho antes de la vejez.


OTRAS NOTICIAS:

Orquesta Infanto Juvenil de MadrynLa Orquesta Infanto Juvenil de Puerto Madryn llegó al Teatro Colón

Lo que tiene la reserva cognitiva es que nosotros tenemos que construirla, tenemos que hacer cosas durante nuestra vida para poder tener esa reserva”, explicaron durante una entrevista realizada en #LA17, donde también remarcaron que se trata de un proceso acumulativo.

La comparación con la actividad física permite comprender mejor el concepto. Una persona que durante años practicó natación, gimnasia, danza u otra disciplina puede contar con una mayor reserva física frente a una enfermedad o una lesión, de la misma manera que quienes mantuvieron actividades intelectuales pueden disponer de recursos que favorezcan su recuperación frente a determinadas dificultades cognitivas.


OTRAS NOTICIAS:

Universidad de la Patagonia San Juan Bosco sede MadrynLa Universidad prepara nuevos talleres para adultos mayores en Puerto Madryn

La lectura, los idiomas, el ajedrez, la pintura, la música o cualquier actividad que despierte interés pueden formar parte de ese entrenamiento. No se trata solamente de ejercitar la memoria, sino de mantener la curiosidad, aprender, resolver situaciones nuevas y sostener proyectos que impliquen poner en funcionamiento diferentes capacidades.

El trabajo grupal agrega además otra dimensión. Durante la entrevista de Modo17 en #LA17, Lertora y Gómez explicaron que el encuentro con otras personas permite ejercitar habilidades sociales que también forman parte del funcionamiento cognitivo.


OTRAS NOTICIAS:

Talleres para el plan estratégico de turismoMás de 130 referentes participaron de la definición del futuro turístico de Puerto Madryn

Escuchar, sostener una conversación, registrar lo que expresa otra persona, interpretar una ironía, respetar turnos y aceptar determinadas reglas son acciones cotidianas que requieren distintas capacidades. También intervienen la empatía, la atención y el llamado control inhibitorio, relacionado con la posibilidad de regular la propia conducta dentro de un grupo.

El aislamiento puede afectar esas habilidades cuando se vuelve una situación sostenida. Según explicaron las profesionales, una persona que pasa demasiado tiempo sola puede perder práctica en determinadas situaciones sociales, como mantener una conversación, interpretar dobles sentidos o responder adecuadamente a lo que plantea otra persona.

Por eso, el contacto social también funciona como una forma de entrenamiento. En una conversación se combinan la atención sobre lo que dice el otro, los propios recuerdos, las respuestas que se elaboran y la capacidad de adaptarse al intercambio.

La propuesta que desarrollan apunta justamente a trabajar estas capacidades en espacios grupales. El objetivo no es solamente realizar ejercicios cognitivos, sino generar actividades que permitan sostener vínculos, incorporar experiencias nuevas y encontrar motivos para levantarse cada día con un propósito.

La idea también aparece vinculada con una mirada diferente sobre el envejecimiento. Durante la entrevista recordaron una definición de Pilar Sordo según la cual una persona puede sentirse más vieja cuando empieza a tener más recuerdos que proyectos. La propuesta consiste, en cambio, en mantener una mirada hacia adelante y continuar generando experiencias.

Para septiembre ya están previstas nuevas actividades. El 9 de septiembre se realizará un taller virtual, mientras que el 18 de septiembre habrá una propuesta presencial en la costa de Puerto Madryn, con juegos, merienda y un espacio destinado al encuentro entre participantes.

Las dos modalidades permiten trabajar capacidades diferentes. En el encuentro virtual aparece además el componente digital, mientras que la actividad presencial suma el contacto directo, la conversación y la posibilidad de conocer personas nuevas en un entorno al aire libre.

Para participar de las propuestas o realizar consultas, las profesionales indicaron que pueden contactarse a través del número 2846 051 089 o buscarlas en Instagram como Trama Gerontología y @ocupandoelcerebro. Las actividades están pensadas como espacios para mantener activo el cerebro, pero también para recuperar el valor de los vínculos, los proyectos personales y el disfrute cotidiano.

Te puede interesar
Suscribite al newsletter de #LA17