
Advierten que la crisis de Granja Tres Arroyos paraliza la economía de Capitán Sarmiento
Política11/09/2026
REDACCIÓNEl despido de 700 trabajadores de la planta avícola, principal empleo local, ya provoca cierres de comercios y precarización, pese a la conciliación obligatoria.



El impacto de la crisis laboral en Granja Tres Arroyos ya se refleja en las calles de Capitán Sarmiento con el cierre de comercios y la proliferación de trabajos informales. Alberto, con 62 años de edad y 18 de antigüedad en la empresa, describió la situación como desoladora. Según su testimonio, el panorama en la localidad bonaerense es cada vez más complejo para los vecinos.
El conflicto central involucra el despido de 700 trabajadores de la planta avícola, que es la principal fuente de empleo para una ciudad de aproximadamente 16.000 habitantes. Ante esta situación, el Ministerio de Trabajo de la provincia de Buenos Aires intervino y dictó una conciliación obligatoria por un período de 15 días. La medida incluyó la reincorporación de todos los empleados a sus puestos.


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Sin embargo, los problemas salariales son anteriores a los despidos masivos. Los operarios relataron que durante meses recibieron sus sueldos con importantes atrasos y en pagos fragmentados. De acuerdo con sus testimonios, la empresa les adeuda actualmente tres meses de salario y el aguinaldo, lo que obligó a muchas familias a recortar gastos básicos.
Esta falta de ingresos regulares derivó en situaciones críticas para los empleados, afectando su capacidad para mantener servicios esenciales. Blanca, una trabajadora de 55 años, explicó las consecuencias directas de los atrasos salariales en los hogares. «Llega un momento en que te cortan la luz o el agua», señaló la empleada.
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Frente a las crecientes dificultades, los propios trabajadores se organizaron para crear ollas populares y así asistir a los compañeros más afectados por la crisis. Esta red de contención también funcionó como un espacio de apoyo emocional. Blanca recordó cómo se acompañaron mutuamente en los momentos más duros y resumió el vínculo con una frase: «A las noches, el que quería llorar, tenía un hombro para hacerlo».
La dependencia económica de la ciudad respecto a la planta es un factor clave del conflicto, según los propios empleados con décadas de experiencia. Oscar, de 48 años y con 18 en la fábrica, afirmó que es difícil separar la actividad de la empresa de la economía local. «Capitán Sarmiento especialmente dependía prácticamente de Granja», sostuvo.
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Actualmente, la expectativa de los trabajadores está centrada en la posible llegada de un inversor que garantice la continuidad de la planta y recupere la estabilidad. Sin embargo, las perspectivas no son claras y el escepticismo prevalece entre los afectados. Oscar expresó su pesimismo sobre esta alternativa y fue contundente: «Siendo sincero, no lo veo».















