
Más de cien países prohíben celulares en escuelas por impacto de la tecnología en el aprendizaje
Actualidad14/09/2026
REDACCIÓNMientras Argentina tiene su peor marca histórica en Matemática según PISA 2025, el 58% de sistemas educativos globales ya restringe los móviles en aulas.



En marzo de 2026, un total de 114 sistemas educativos alrededor del mundo, que representan el 58% de los países, ya contaban con una prohibición nacional de teléfonos celulares en sus escuelas, según datos de la UNESCO. Esta medida se da en un contexto de caída global de los aprendizajes y un uso cada vez mayor de dispositivos que afecta la concentración de los estudiantes.
Los resultados de las pruebas PISA 2025 mostraron un panorama preocupante para Argentina, que obtuvo su peor registro histórico en Matemática. El país retrocedió también en Lectura y Ciencias, con puntajes de 393 puntos en Ciencias, 389 en Lectura y 367 en Matemática, todos por debajo de los niveles de 2022. A nivel local, el 76% de los estudiantes no alcanzó el nivel mínimo en Matemática, y casi seis de cada diez no lograron las competencias básicas en Lectura y Ciencias.


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El bajo desempeño se extiende: el 48,8% de los jóvenes argentinos de 15 años presentó dificultades en las tres áreas simultáneamente, un dato significativamente mayor al 19,7% del promedio de la OCDE. Este fenómeno no es exclusivo de Argentina, ya que PISA 2022 evidenció una caída promedio de 15 puntos en Matemática y 10 en Lectura entre 2018 y 2022 en los países de la OCDE.
Diversos países han implementado acciones para revertir esta tendencia y priorizar la educación. Suecia, tras un período de digitalización, recuperó los libros físicos y reinstauró el enfoque en lectura, escritura y Matemática. Finlandia también limitó el uso de teléfonos en clases y algunas escuelas regresaron a materiales impresos, tras observar problemas de concentración.
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En esta línea, Países Bajos restringió desde 2024 el uso de teléfonos, tablets y relojes inteligentes en las aulas. Por su parte, Dinamarca destinó 540 millones de coronas a la recuperación de libros físicos y Francia amplió sus propias restricciones al uso de celulares en las escuelas secundarias.
No obstante, la relación entre tecnología y educación es compleja y no se limita a la mera prohibición. En Japón, solo el 4% de los estudiantes se distrae por dispositivos de compañeros, muy por debajo del 25% promedio de la OCDE. Este país, junto a Corea y Taiwán, son ejemplos de sociedades digitalizadas que mantienen buenas condiciones de continuidad educativa y concentración.
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Otro contraste relevante es China, donde la versión juvenil de TikTok, Douyin, para menores de 14 años, limita el uso a 40 minutos diarios y funciona entre las 6 y las 22 horas. Además, modifica las recomendaciones para priorizar contenidos educativos, mostrando que el diseño de las plataformas y las reglas son fundamentales, no solo la voluntad individual.
En paralelo, un fallo judicial contra Meta en Estados Unidos responsabilizó a la compañía por el diseño de Instagram, lo que derivó en una indemnización de US$6 millones y un acuerdo con 47 estados estadounidenses para establecer nuevas restricciones para adolescentes. Esto subraya que la distracción en el aula no es solo un problema de disciplina estudiantil, sino también un efecto del diseño de las aplicaciones.
Los problemas educativos de Argentina también tienen raíces históricas, previas a la era digital. En 1992, durante el gobierno de Carlos Menem, la Nación transfirió gran parte de las escuelas nacionales a las provincias, dejándolas a cargo de aproximadamente el 75% del gasto educativo. Aunque en 2005 se sancionó la Ley de Financiamiento Educativo con el objetivo de destinar el 6% del PBI a educación en 2010, esta meta solo se cumplió una vez en las últimas cuatro décadas.
La inversión educativa nacional sufrió una caída del 40,2% en términos reales entre 2023 y 2024, y la inversión de la Secretaría de Educación se redujo un 43%. Para 2025, se proyectaba que la inversión nacional en educación representaría apenas el 0,8% del PBI, en contraste con el 1,48% de 2023, mientras 22 provincias también recortaron sus presupuestos educativos respecto al mismo año.















