
Identificaron una bacteria en ballenatos y analizan si la marea roja mató a ejemplares adultos
Chubut15/10/2026
REDACCIÓNMariano Coscarella explicó en #LA17 que los estudios preliminares detectaron una infección generalizada en las crías. Las recientes muertes de ballenas adultas podrían responder a otro fenómeno, aunque todavía se esperan los resultados de laboratorio.



La mortalidad inusual de ballenas francas australes registrada esta temporada en Península Valdés podría estar relacionada con dos fenómenos sanitarios diferentes. Los investigadores identificaron una infección bacteriana generalizada en ballenatos nacidos durante 2026, mientras que las muertes recientes de ejemplares adultos mantienen abierta una segunda investigación. Así lo explicó en diálogo con #LA17 el investigador del CONICET y docente de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, Mariano Coscarella, quien pidió distinguir entre los resultados científicos disponibles y las hipótesis que todavía necesitan confirmación.
El primer fenómeno comenzó a observarse con una cantidad de ballenatos muertos superior a la habitual. Los análisis preliminares del Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral encontraron cuadros de infección generalizada compatibles con la enfermedad conocida como erisipela, provocada por una bacteria presente en el ambiente marino. Coscarella explicó que el agente infeccioso ya había sido reportado en ballenas francas del Golfo Nuevo durante 2016, aunque todavía resta conocer el informe definitivo de los estudios realizados esta temporada.


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La identificación de una causa inmediata de muerte no resuelve todas las preguntas sobre el episodio. Los científicos buscan establecer qué condiciones ambientales pudieron favorecer la proliferación de la bacteria y su capacidad para provocar una enfermedad generalizada. Entre las variables que se están estudiando aparecen los cambios oceanográficos y el aporte de materia orgánica desde el continente hacia el Golfo Nuevo, especialmente después de las precipitaciones registradas en la región.
La situación adquirió otra dimensión con la aparición de ejemplares adultos muertos durante los primeros días de octubre. Coscarella explicó que "las ballenas comienzan a alimentarse dentro del golfo hacia finales de septiembre y principios de octubre, antes de emprender su migración hacia las zonas de alimentación". Ese comportamiento podría aumentar su exposición a biotoxinas producidas por microalgas asociadas a los episodios de marea roja, un fenómeno que ya estuvo vinculado con mortalidad de ballenas adultas en 2022 y 2024.
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Sin embargo, el especialista insistió en que todavía no existe una confirmación definitiva para estos últimos casos. "Aún no hay confirmación de que sea marea roja, es una hipótesis de trabajo, es la hipótesis más fuerte, teniendo en cuenta los antecedentes que existen", afirmó durante la entrevista. Las muestras fueron recolectadas y enviadas a analizar, por lo que será necesario conocer los resultados antes de establecer científicamente qué provocó las muertes recientes.
Otro aspecto de la investigación consiste en determinar si existen factores asociados a las actividades humanas. Coscarella aseguró que en "los análisis disponibles no encontraron indicios de una intervención humana directa como causa de los fallecimientos", aunque reconoció que todavía existen variables ambientales cuyo comportamiento no se comprende completamente. También señaló que los investigadores comunicarían cualquier evidencia de actividades perjudiciales para las ballenas si surgiera durante el trabajo científico.
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Los estudios son desarrollados por equipos especializados que mantienen un seguimiento sanitario de la población de ballena franca austral. La información verificada se transmite a la Secretaría de Ambiente y al Ministerio de Turismo de Chubut para que las autoridades puedan evaluar las medidas correspondientes. Coscarella explicó que la investigación continuará incluso después del cierre de la temporada, cuando se disponga de un registro más completo de animales muertos y de los resultados de los análisis pendientes.
La coincidencia temporal entre la infección bacteriana detectada en ballenatos y la posible intoxicación de adultos representa uno de los principales interrogantes científicos de 2026. Determinar si se trata de procesos completamente independientes y establecer los factores que favorecieron cada episodio será fundamental para comprender la mortalidad registrada en Península Valdés. Por ahora, los investigadores consideran necesario continuar con el monitoreo y evitar conclusiones que excedan las evidencias disponibles.















