
Francia autoriza el uso de granadas aturdidoras para la próxima protesta estudiantil
Actualidad16/10/2026
REDACCIÓNEl Gobierno espera hasta 140.000 manifestantes en unas 250 concentraciones y advirtió que las fuerzas de seguridad podrán utilizar armamento no letal en caso de violencia.



El ministro del Interior francés, Laurent Núñez, advirtió este viernes que las granadas aturdidoras podrán ser utilizadas durante la jornada de protesta de este sábado. Su uso se había suspendido el 7 de octubre para el movimiento estudiantil, luego de que un manifestante de 15 años perdiera una mano en una protesta.
Se espera que entre 70.000 y 140.000 personas se manifiesten en unas 250 concentraciones en todo el país. La jornada de movilización reunirá a estudiantes secundarios, los denominados “chalecos amarillos”, agricultores y conductores de vehículos de transporte privado, en vísperas del inicio de dos semanas de vacaciones escolares.


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Los estudiantes reclaman por problemas en las instalaciones escolares, el sistema de inscripción universitaria llamado Parcoursup, los horarios y la falta de reemplazo de maestros. En ese marco, exigen que el primer ministro Sébastien Lecornu anuncie “con urgencia” el fin del sistema Parcoursup y modifique el presupuesto para financiar la educación.
El ministro de Educación Nacional, Édouard Geffray, se reunió con organizaciones estudiantiles el jueves por la noche por tercera vez y aseguró que se ha avanzado bastante en la escucha de las reivindicaciones. Sin embargo, el referente Marius Mesnil, de la Unión Sindical de Estudiantes de Secundaria, dio otra versión: «Nos retiramos de la reunión porque no nos escuchaban; nos han anunciado una nueva reunión el lunes a la que no asistiremos».
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Por su parte, la líder de la CGT, Sophie Binet, afirmó que las múltiples reivindicaciones de la jornada “coinciden” con las de la juventud y refutó un posible “desgaste” del movimiento. Una estudiante expresó a RFI su esperanza de que se produzca «la convergencia de todas las luchas» con la unión de los trabajadores y los “chalecos amarillos”.
El movimiento comenzó en un centro educativo de los suburbios de París el 17 de septiembre y desde entonces se ha extendido por toda Francia. La única respuesta concreta del Gobierno fue un plan de emergencia para reemplazar a los profesores ausentes, que se tradujo en la asignación de 2.000 suplentes de los 3.000 prometidos.
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En paralelo, el primer ministro Sébastien Lecornu denunció que el movimiento se convirtió en «un movimiento de violencia urbana», lo que consideró «un insulto para los estudiantes de secundaria». Estas declaraciones se suman a la advertencia del Ministerio del Interior sobre el uso de armamento no letal.
Desde el inicio de la movilización, un total de 165 miembros del personal de Educación Nacional han resultado heridos, según cifras oficiales. El dato fue confirmado por el ministro de Educación, Édouard Geffray.















