José María "Mono" Gatica pasó de llenar el Luna Park a morir en la pobreza a los 38 años

Deporte25/10/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Fue ídolo del boxeo, amigo de Perón y protagonista de una rivalidad histórica. Sin licencia terminó vendiendo muñequitos hasta que un colectivo lo atropelló en Avellaneda.

José María Gatica y Juan Domingo Perón.
José María Gatica y Juan Domingo Perón.

José María Gatica murió el 12 de noviembre de 1963 en el Hospital Rawson, dos días después de caer debajo de un colectivo a la salida de la cancha de Independiente. Tenía 38 años y había pasado la jornada vendiendo muñequitos en Avellaneda. El hombre que alguna vez convocó multitudes en el Luna Park terminó sus días sin la fortuna que había conseguido durante su carrera deportiva.

Su historia quedó asociada a una de las frases más recordadas del deporte argentino. Cuando saludó a Juan Domingo Perón, el boxeador le dijo: “General, dos potencias se saludan”. La expresión resumía su personalidad desafiante y la cercanía con el presidente, de quien se consideraba un “soldado del General”.


OTRAS NOTICIAS:

Deportivo Madryn. Foto Naiara Escobar - Club Social y Deportivo Madryn.Deportivo Madryn aplastó a San Telmo para conseguir el cuarto puesto en la última fecha

Antes de convertirse en una figura popular, Gatica conoció la pobreza desde chico. Llegó a Buenos Aires a los siete años junto a su madre y sus hermanos, y encontró sus primeras oportunidades laborales en las calles de la ciudad. Lustraba zapatos en el hall de la estación Constitución, vendía diarios y limpiaba una lechería a cambio de comida.

Las peleas callejeras fueron el primer contacto con una actividad que terminaría definiendo su vida. El 7 de diciembre de 1945 debutó como profesional y comenzó una carrera que lo convirtió rápidamente en uno de los nombres más convocantes del boxeo nacional. Su estilo ofensivo, la potencia de sus golpes y su personalidad sobre el ring atraían a un público que llenaba las tribunas para verlo pelear.


OTRAS NOTICIAS:

Emanuel Coronel, Rosario Central.Rosario Central ganó en Arroyito quedando a la espera de Boca para mandar solo

Alfredo Prada fue su gran rival y el protagonista de una de las rivalidades más intensas del boxeo argentino. Ambos se enfrentaron seis veces en combates que dividieron las preferencias de los aficionados. En uno de esos cruces, Prada le fracturó la mandíbula a Gatica, en una disputa que trascendió lo estrictamente deportivo y alimentó el interés popular por cada nuevo enfrentamiento.

La popularidad del Mono también llegó a la política. Perón y Eva Perón asistían a sus peleas y, según publicó La Nación, fueron padrinos de su primera hija. Gatica convirtió esa cercanía en parte de su identidad pública y nunca ocultó su admiración por el mandatario, una relación que tendría consecuencias cuando el escenario político argentino cambió.


OTRAS NOTICIAS:

San Lorenzo.San Lorenzo dejó pasar otra chance y sigue fuera de los playoffs del Clausura

En enero de 1951 viajó a Estados Unidos para enfrentar a Ike Williams, campeón mundial de los livianos, en el Madison Square Garden de Nueva York. El título no estaba en juego y la pelea terminó con una derrota contundente para el argentino, que cayó varias veces durante el primer asalto antes de ser noqueado. Después del combate, Gatica explicó que lo habían agarrado “frío”, a lo que su representante respondió con una broma sobre llevarle una frazada para la próxima ocasión.

El golpe más duro para su carrera llegó cuatro años después. En 1955, la Revolución Libertadora derrocó a Perón y Gatica perdió su licencia de boxeador por su vínculo con el expresidente. Pese a la prohibición, continuó participando en festivales de boxeo sin autorización. Su última pelea fue en julio de 1956, cuando su trayectoria profesional ya estaba condicionada por las restricciones y los problemas físicos.

El dinero que había ganado tampoco alcanzó para sostenerlo durante los años siguientes. De acuerdo con una estimación publicada por El Gráfico, sus ingresos durante la carrera superaron los cuatro millones de pesos de la época. Sin embargo, una lesión que lo dejó rengueando y la pérdida de sus recursos lo alejaron definitivamente de la vida de privilegios que había conocido en sus mejores años.

El 10 de noviembre de 1963, Gatica fue a la cancha de Independiente para vender muñequitos de recuerdo. A la salida, sobre la calle Herrera, intentó subir a un colectivo de la línea 295, perdió el equilibrio y cayó debajo de las ruedas. Lo trasladaron al Hospital Rawson, donde murió dos días después, el 12 de noviembre, a los 38 años.

Tres décadas más tarde, su vida llegó a la pantalla grande con Gatica, el Mono, la película que Leonardo Favio estrenó en 1993. La obra recuperó la historia de un deportista que pasó de la pobreza al reconocimiento masivo y terminó lejos de la gloria que había alcanzado. Su figura permanece como parte de la memoria popular argentina, atravesada por el boxeo, la política y una caída económica que marcó sus últimos años.

Te puede interesar
Suscribite al newsletter de #LA17