Pallarols lleva la memoria de Malvinas al cáliz que usará León XIV

Actualidad27/10/2026REDACCIÓNREDACCIÓN

Juan Carlos Pallarols prepara la entrega de una pieza elaborada con vainas de la guerra de Malvinas. La obra recorrió las provincias y reúne mensajes para el Papa.

Juan Carlos Pallarols
Juan Carlos Pallarols

El próximo cáliz del papa León XIV guarda marcas que van más allá del trabajo artesanal. Su estructura incorpora material de vainas de la guerra de Malvinas, mientras que su base reúne golpes de martillo realizados por personas de distintas provincias. La pieza también viajará acompañada por dos libros con dedicatorias dirigidas al pontífice, una iniciativa que convirtió la elaboración en una experiencia colectiva.

El orfebre Juan Carlos Pallarols contó los detalles de la obra en una entrevista realizada en #LA17, donde explicó cómo nació el proyecto y qué representa para él. No hubo un encargo formal del Vaticano, sino una decisión personal que tomó al conocer la elección del nuevo Papa. «Yo cuando veo que hay un cambio, cuando veo que sale el humo blanco en el Vaticano, ya empezamos a preparar un cáliz», relató durante la charla.


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La iniciativa tiene una particularidad: la pieza comenzó a tomar forma sin una confirmación previa de la visita papal a la Argentina. Pallarols explicó que su intención era llevar adelante el proyecto de todos modos. «Y si él no viene para acá, nosotros vamos para Roma», afirmó. Esa determinación forma parte de una tradición de trabajo que vincula sus creaciones con acontecimientos religiosos y figuras de la Iglesia.

El componente de Malvinas ocupa un lugar central en la identidad material de la obra. El artesano utiliza vainas de la guerra para elaborar la aleación que acompaña la plata, ya que el metal puro resulta demasiado blando para fabricar un objeto de estas características. La transformación de ese material bélico en una pieza religiosa es el fundamento de lo que Pallarols denomina «material de la paz».


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La intervención de la comunidad también quedó incorporada al proceso. El cáliz está terminado, pero una parte de su base se trasladó por distintas localidades para que las personas pudieran dejar su marca mediante pequeños golpes de martillo. «La gente puede golpear en esa chapa», explicó el orfebre al describir la modalidad de participación. De ese modo, las huellas individuales quedaron asociadas a una pieza que será utilizada por el Papa.

Los mensajes escritos constituyen otro registro de esa circulación. Dos libros reúnen dedicatorias de personas que se acercaron durante las visitas a colegios, iglesias y clubes, tanto en el norte como en el centro y el sur del país. Pallarols participó personalmente en algunas etapas del recorrido, mientras que amigos y colaboradores trasladaron el cáliz a otros destinos. Entre esos lugares estuvo la Antártida, donde el artesano conserva una fotografía de la pieza con un avión de fondo.


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La entrega incluirá esos dos volúmenes junto con el cáliz. El orfebre explicó que ya dejó la obra durante algunos días en la Nunciatura y que también la trasladó a la Universidad Católica, donde recibió nuevas muestras de acompañamiento. La intención es entregar el conjunto entre cuatro y cinco días antes de la llegada del pontífice, según precisó en #LA17. La pieza ya cuenta con un estuche y todavía resta incorporar unos brillantes donados para completar su presentación.

La trayectoria familiar de Pallarols ayuda a entender la continuidad de su oficio. Su abuelo representó la cuarta generación de una tradición iniciada en Barcelona, España, y distintas obras de la familia pueden encontrarse en la Sagrada Familia y otros espacios. El artesano también mencionó el vínculo personal que mantiene con su actividad y con los proyectos que desarrolla junto a sus amistades. «Mi abuelo me decía que el que trabaja en lo que le gusta está todo el año de vacaciones», recordó durante la entrevista.

Esa relación entre oficio, historia y participación pública también aparece en los bastones presidenciales que realiza desde hace décadas. Pallarols contó que, después de 1983, buscó fabricar directamente para la Presidencia, sin intermediarios. Para sortear las objeciones iniciales, decidió facturar el primer bastón por un peso, una cifra que mantuvo en las piezas posteriores, desde la presidencia de Raúl Alfonsín hasta la actualidad. El artesano aclaró que las diferencias entre los bastones corresponden a la altura de cada mandatario, no a cambios en el diseño.

La elaboración del cáliz convive con otros trabajos en su taller. Durante la conversación, Pallarols mencionó que estaba terminando el diseño de una rosa de unos 40 centímetros, con inscripciones personales para una familia vinculada a la historia del arte argentino. Esa tarea muestra que su actividad cotidiana continúa entre encargos particulares y piezas asociadas a acontecimientos públicos. El cáliz para León XIV, sin embargo, concentra una participación que se extendió por el territorio nacional y suma las huellas de quienes quisieron dejarle un mensaje al Papa.

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