
El capitán argentino explicó que sufrió una lesión en el tendón de Aquiles, reconoció el desgaste físico del plantel y descartó las teorías sobre la derrota.



Cristian “Cuti” Romero contó que disputó la final del Mundial 2026 ante España con una lesión en el tendón de Aquiles y medicación para soportar el dolor. El defensor de la Selección Argentina reveló que llegó al partido decisivo sin poder entrenarse con normalidad y que debió abandonar la cancha durante el segundo tiempo porque su cuerpo no respondió más.
“Llegué con lo justo, con un par de pastillas, infiltrado, pero no me dio más el cuerpo para el segundo tiempo”, explicó el futbolista durante una entrevista con Los Edul. Sus declaraciones también incluyeron una defensa del plantel frente a las especulaciones que circularon después de la derrota por 1-0 ante España.


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El capitán argentino rechazó las versiones que sugerían que había ocurrido algo irregular durante la definición del campeonato. “En la final no pasó nada”, sostuvo, antes de reconocer el mérito del seleccionado español. Para Romero, el rival hizo los méritos necesarios para quedarse con el título, mientras Argentina llegó condicionado por los problemas físicos acumulados durante la competencia.
“España hizo bien las cosas”, afirmó el defensor, quien también describió las dificultades que atravesó el equipo a lo largo del torneo. Según relató, varios futbolistas llegaron con molestias y lesiones, una situación que limitó la preparación y la recuperación entre partidos. La derrota, en su análisis, tuvo que ver con un rival que jugó mejor y con un plantel argentino exigido desde lo físico.
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Romero mencionó varios casos dentro del grupo para dimensionar ese desgaste. Recordó que Leandro Paredes sufrió una fisura en una costilla y que Lisandro Martínez, Nahuel Molina y Nicolás Tagliafico también atravesaron problemas físicos. Además, señaló que Emiliano Martínez jugó con un dedo roto y remarcó el esfuerzo que hicieron sus compañeros para competir hasta el final.
Las condiciones de la final también formaron parte de su explicación. “Un día menos de descanso, jugar a las dos de la tarde con el calor que hacía”, enumeró al describir las dificultades que enfrentaron los dos equipos. De todos modos, aclaró que esas circunstancias fueron iguales para Argentina y España, y volvió a reconocer que el campeón mereció la victoria.
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El problema de Romero había comenzado antes del Mundial, cuando sufrió una lesión en la rodilla que puso en duda su presencia en el torneo. El defensor recordó que salió llorando porque pensó que podía quedarse afuera de la convocatoria. Los estudios posteriores determinaron que tenía afectado el ligamento colateral medio y que, con una recuperación favorable, podía llegar a disputar los octavos o los cuartos de final.
En ese período, el futbolista destacó el respaldo del cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni. Contó que habló con Walter Samuel y que el entrenador le escribió para pedirle que frenara la actividad y se concentrara en recuperarse. Romero también agradeció la confianza que recibió para integrar la delegación, pese a que su estado físico generaba incertidumbre.
“Sufrí pero por suerte llegué. Atado con alambres, pero cumplí mi sueño”, recordó sobre su participación en la Copa del Mundo. El defensor consideró que pudo responder a la confianza del entrenador y de sus compañeros, aunque admitió que atravesó el campeonato con dificultades que no siempre quedaron expuestas públicamente.
La lesión que condicionó su participación en la final apareció después del partido ante Inglaterra. Romero explicó que el problema en el tendón de Aquiles continúa hasta hoy y que prácticamente no pudo entrenarse durante los días previos a la definición. A pesar de esa situación, decidió jugar porque sentía que podía aportar al equipo.
“Me dio bronca entrar a jugar condicionado”, reconoció al referirse a la decisión de disputar el encuentro. También explicó que habría dado un paso al costado si consideraba que no podía cumplir con su función o que perjudicaba al equipo. Sin embargo, aseguró que se sentía en condiciones de jugar y por eso aceptó el riesgo.
Frente a las críticas y las versiones difundidas en redes sociales, Romero mantuvo su postura. “No entramos en esas boludeces”, expresó al rechazar las teorías conspirativas sobre la final. El defensor aseguró que su tranquilidad pasa por saber que entregó todo durante el torneo y que el grupo sostuvo esa misma actitud a lo largo de los últimos años.
El capitán cerró su análisis con un mensaje sobre el futuro de la Selección. Después de reconocer la superioridad de España en la final, planteó la necesidad de volver a empezar y recuperar el nivel competitivo que llevó al equipo hasta la definición. La derrota dejó un resultado adverso, mientras que las lesiones relatadas por Romero aportaron detalles sobre las dificultades que atravesó el plantel durante el Mundial.
















