
Advierten sobre los riesgos del consumo de suplementos en adolescentes sin supervisión profesional
Actualidad01/11/2026
REDACCIÓNUna especialista explica que el reemplazo de comidas por batidos, la obsesión por el entrenamiento o las molestias digestivas pueden ser señales de alerta en jóvenes.



El insomnio, las palpitaciones y las molestias digestivas pueden ser algunos de los efectos del consumo de ciertos suplementos en adolescentes. Estas señales, junto a la preocupación persistente por no tener suficiente músculo o la necesidad de hacer ejercicio incluso estando lesionado, justifican una conversación familiar y una eventual consulta profesional.
El deseo de mejorar el rendimiento, la presión por alcanzar una determinada apariencia física y la necesidad de pertenecer a un grupo son factores que impulsan el consumo de estos productos. Según un informe, las redes sociales refuerzan esta tendencia al mostrar cuerpos idealizados y recomendaciones de influencers que no siempre cuentan con respaldo científico.


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Karin Kopitowski, médica de familia y directora de la Unidad Académica de Ciencias de la Salud de la Universidad Hospital Italiano, señaló la importancia de analizar los mensajes externos. «Existe un mensaje cultural que conviene cuestionar: el de que el cuerpo siempre necesita algo más para funcionar bien. Desde la salud, podemos ayudar a distinguir una necesidad real de una creada por el marketing, sin culpabilizar a quienes reciben esos mensajes», indicó.
Durante la adolescencia, el cuerpo atraviesa un intenso proceso de crecimiento y cambios hormonales, por lo que las necesidades nutricionales deben evaluarse de forma individualizada. Los especialistas remarcan que se debe evitar que los suplementos reemplacen comidas y la importancia de consultar con un profesional ante enfermedades previas o el uso de medicamentos.
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En ese marco, la Dra. Kopitowski subrayó que la base para un buen estado físico no se encuentra en productos externos. «Antes de pensar en un suplemento, hay que revisar las bases: comer lo suficiente, tener una alimentación variada, entrenar de manera progresiva, hidratarse y descansar. Ningún polvo compensa comer poco, dormir mal o entrenar sin recuperación», explicó.
Además, la especialista afirmó que la edad no es un factor determinante por sí solo para la suplementación. «La adolescencia, por sí sola, no es una indicación para tomar suplementos ni realizar análisis de rutina. Puede tener sentido cuando existe una carencia o una dificultad concreta para cubrir los requerimientos, pero cada caso debe evaluarse de manera individual por un profesional de la salud», afirmó.
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Para acompañar a los jóvenes, la médica recomendó un acercamiento basado en la confianza y el diálogo, sin ridiculizar sus inquietudes. «La mejor forma de acompañar es acercarse con curiosidad y sin ridiculizar, con preguntas como ‘¿qué estás tomando?’, ‘¿qué esperás que te aporte?’ o ‘¿quién te lo recomendó?’», señaló Kopitowski, con el objetivo de reflexionar sobre las expectativas y las presiones sociales.
Frente a un mercado que ofrece soluciones rápidas, es fundamental cuestionar la idea de que siempre es necesario un producto extra para estar sano. El foco debe estar en reconocer las necesidades reales de cada persona para evitar gastos y preocupaciones innecesarias.















