Independiente sufrió la altura y cayó en su debut en la Sudamericana

Deporte01/04/2025Sergio BustosSergio Bustos
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Independiente cayó en su debut.

Nacional Potosí sorprendió desde el arranque y superó sin atenuantes a Independiente. El equipo boliviano aprovechó cada error y jugó con más decisión desde el primer minuto. El Rojo, en cambio, nunca logró afirmarse en un contexto desfavorable que lo desbordó física y futbolísticamente.

El inicio del partido marcó la tendencia de lo que vendría después. Independiente sacó del medio, regaló un corner y quedó mal parado a los 7 segundos. Esa jugada pareció anticipar el desconcierto que se repitió durante los noventa minutos.

La altura de Potosí pesó desde el comienzo. El equipo argentino sintió los efectos del aire escaso. Cada pase, cada retroceso y cada intento ofensivo se volvió un esfuerzo. La pelota se frenaba en el agua y el ritmo se hizo imposible.

El campo estaba empapado, la lluvia no cesó y la pelota no rodaba. Nacional Potosí se adaptó mejor a esas condiciones y presionó alto. El Rojo intentó salir del fondo, pero no tuvo claridad en la salida ni precisión en los pases.

A los 35 minutos del primer tiempo, Santiago Hidalgo no aguantó más y pidió el cambio. El delantero no respiraba con normalidad y el cuerpo técnico decidió reemplazarlo. La imagen expuso la dificultad de jugar a 4090 metros sobre el nivel del mar.


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Gabriel Ávalos también necesitó oxígeno en el banco de suplentes. Los preparadores físicos lo asistieron durante varios minutos. La escena se repitió en otros jugadores. Las pulsaciones subían y el aire no alcanzaba. Cada movimiento dolía.

A pesar del dominio rival, Independiente generó una chance clarísima en el arranque del segundo tiempo. Santiago Montiel ejecutó un tiro libre, el arquero dio rebote y Felipe Loyola remató con potencia. La pelota dio en el travesaño y rebotó hacia afuera.

Esa fue la jugada más clara del Rojo en todo el partido. Poco después, Nacional estuvo a punto de marcar. Hugo Rojas picó la pelota por encima de Rodrigo Rey y el palo salvó a Independiente. Las emociones se sucedieron sin pausa.

El equipo argentino tuvo un gol anulado por fuera de juego. Ignacio Maestro Puch definió bien, pero estaba adelantado. El asistente levantó la bandera y el VAR confirmó la posición. El Rojo no tuvo margen de error ni fortuna.

La apertura del marcador llegó después de un error defensivo. Víctor Ábrego ganó en el área con un cabezazo y puso el 1-0. Rodrigo Rey salió mal y Marcone no logró despejar. Nacional aprovechó el desconcierto y golpeó cuando el rival se cansaba.

Con el resultado a favor, los bolivianos manejaron el ritmo y cerraron los espacios. Independiente quiso reaccionar, pero no encontró caminos. El técnico Julio Vaccari movió el banco, aunque los cambios no alteraron la dinámica del juego.


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En el tramo final, el Rojo perdió el orden. Los pases se equivocaban, las piernas pesaban y el tiempo corría. Nacional se agrupó atrás y buscó el contraataque. Cada avance local encontraba a la defensa visitante mal parada y sin respuesta.

El segundo gol llegó cuando todo parecía definido. Rodrigo Rey rechazó corto, Dubán Palacio recuperó y mandó un centro preciso. Diego Diellos entró solo por el medio del área y definió de cabeza sin oposición. Fue un golpe de nocaut.

Independiente quedó tirado en la cancha. La imagen del equipo fue la de un conjunto vencido por el entorno, la altura y la presión rival. Nadie corrió a buscar la pelota. Nadie reclamó nada. Todos sabían que no había vuelta atrás.

La derrota fue justa y dejó muchas dudas. Nacional fue más en todas las líneas. Controló el medio, ganó en los duelos y lastimó en los momentos clave. El Rojo no encontró funcionamiento, ni energía, ni inteligencia táctica.

El equipo de Vaccari no mostró la versión que lo llevó a liderar el torneo local. En la Zona B del Apertura 2025 manda con autoridad. Pero este estreno continental fue otra historia. Nada de lo que venía haciendo apareció en Bolivia.

La preparación física también quedó en cuestión. Las imágenes de los jugadores agotados, con oxígeno o acalambrados, dejaron una señal preocupante. El cuerpo técnico deberá revisar si la adaptación fue adecuada o insuficiente.


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El Rojo perdió en el debut de la Copa Sudamericana y deberá reponerse rápido. El próximo martes 8 de abril recibirá a Boston River de Uruguay en Avellaneda. Será una final anticipada si quiere seguir con chances en el grupo.

La diferencia de goles también cuenta en este tipo de torneos. Los dos tantos en contra pueden pesar más adelante. Vaccari deberá buscar un once titular que reaccione rápido. Y los referentes deberán hacerse cargo dentro de la cancha.

Los hinchas acompañaron en gran número hasta Bolivia. Muchos viajaron por tierra, otros por avión. El esfuerzo fue grande y la decepción también. La gente esperó más actitud, más rebeldía, más fútbol.

"Nos ganaron desde el saque y nos pasaron por arriba", dijo un hincha al salir del estadio. La frase se repitió en las redes sociales. El equipo no supo jugar ni luchar. Esa combinación fue letal en la altura.

El análisis posterior deberá incluir una mirada táctica. El mediocampo no tuvo conducción ni recuperación. La defensa perdió todos los duelos en el área. Y la delantera no pateó al arco en el segundo tiempo.

Los suplentes tampoco aportaron variantes. Nadie cambió el ritmo ni generó desequilibrio. La lectura del banco fue lenta y no sorprendió al rival. Nacional jugó con inteligencia. Cerró los caminos y fue directo al arco.

La Sudamericana es un objetivo importante para Independiente. El plantel lo sabe, el club también. Por eso este primer paso duele. El golpe llegó en el arranque y el camino ahora será cuesta arriba. El margen es mínimo.

En la altura, el Rojo no solo perdió un partido. Perdió confianza. Recuperarla dependerá de cómo reaccione el grupo. El martes tendrá una nueva oportunidad. Pero si repite lo de Potosí, puede despedirse temprano.

El fútbol no perdona distracciones. Y mucho menos en torneos internacionales. Cada jugada cuenta, cada error cuesta. Independiente lo vivió en carne propia. Empezó perdiendo desde el primer saque. Y no logró levantarse.

   

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