YPF lanzó un Consorcio para convocar a todas las empresas del sector en pos de desarrollar la cadena de valor del hidrógeno, el combustible del futuro que liderará la transición energética.

A través de Y-TEC, la compañía de tecnología de la petrolera nacional en alianza con el Conicet, organizó un encuentro que tuvo a 100 participantes de 40 firmas distintas. Allí se repasaron los avances en distintos países como Japón, China, Australa, Corea del Sur, Alemania y Noruega y la posibilidad Argentina de insertarse en esta ola.

Se trata de una discusión fundamental en la agenda energética actual, ya que todos los especialistas coinciden en que será la fuente más utilizada cuando el mundo acelere su paso hacia la descarbonización.

«El consorcio H2ar permitirá, a las empresas socias, tener acceso a información de frontera, potenciará la generación de capacidades técnicas propias y posibilitará crear negocios innovadores en un sector que tendrá un rol central al interior del sector energético en la próxima década», detalló Santiago Sacerdote, gerente general de Y-TEC.

Los asistentes coincidieron en el gran potencial argentino en la materia a partir de los recursos gasíferos y renovables. La opción más común, pero contaminante, es el llamado hidrógeno gris, que se produce a partir del gas natural y lógicamente emite grandes cantidades de dióxido de carbono. El proceso del hidrógeno azul es muy similar, aunque captura y almacena estas emisiones de carbono y neutraliza su impacto en el medio ambiente.

Ya el hidrógeno verde deja de lado al gas natural y se enfoca en fuentes 100% renovables.

Se obtiene mediante la electrólisis del agua y la electricidad utilizada puede originarse de los parques eólicos y solares que están en proceso de expansión en el sur de la provincia de Buenos Aires, la Patagonia, el NOA y Cuyo.

De esta manera también podría resolverse el problema de la falta de almacenamiento y la intermitencia de las energías renovables. Algunas automotrices ya han iniciado el desarrollo de vehículos a base de hidrógeno que tienen una gran ventaja respecto a los eléctricos por tener un mayor rango de independencia y una menor necesidad de tiempos de carga. Mientras que un auto eléctrico tarda alrededor de una hora en llenar su batería, el hidrógeno maneja tiempos de carga similares a los de un auto a combustible fósil.

Otra variante es a partir de los biocombustibles, donde se pasa por una celda de combustible de etanol, lo toma en una celda de estado sólido en una reacción catalítica y separa el hidrógeno de carbono del oxígeno para quedar en estado puro.

En una primera etapa que duraría dos años, el consorcio local buscará generar estrategias en los distintos campos de aplicación que identifiquen desafíos e impulsen el desarrollo de capacidades tecnológicas y productivas locales en forma asociativa.

Fuente: LPO