Se llama Beatriz Genchi, vino a Puerto Madryn desde Bahía Blanca hace ya un tiempo con un bagaje de conocimientos e ideas, pero a una edad tardía, descubrió su vocación y estudió Museología y Gestión Cultural con orientación en Museos y Patrimonio. Después vino la pintura…

Por Prof. Marilina Scarlata*

Aunque estudió en La Plata, su inquietud la trajo a la Patagonia y desde Puerto Madryn despliega su pasión por el arte de pintar. Antes de hablar de su hermosa obra, manifestó que le interesan profundamente todos los museos chubutenses, y no expresa preferencia porque a todos les encuentra algo atractivo, aunque reflexiona con pena que “están muy alicaídos” y no lo atribuye a la falta de recursos económicos, sino a la falta de recursos profesionales y particularmente dijo “¡falta gestión!”.

Admite que es autodidacta y siempre pintó para sí misma porque le daba mucho pudor hacerlo público, luego se impulsó y fue justamente en el Museo de Arte Municipal de Puerto Madryn cuando empezó a difundir sus pinturas en una muestra colectiva “más o menos en el 2010” recuerda, y pronto participó de la experiencia “Madryn Al Plato”, en la cual la consigna de exposición en esa oportunidad, era el vino.

Utiliza materiales muy particulares porque dice estar siempre en la búsqueda. Le gusta más “crear que caminar caminos andados”. Cuenta que hace algún tiempo atrás había vio en el exterior pinturas realizadas con vino mezclados con tintas y usados en forma de acuarela. Empezó a probar sin tener mucha idea ya que siempre pintó con acrílico, es lo que confiesa, y luego reflexiona que “como todo en la vida es prueba y error….¡luego sale lo que sale!” Y reconoce que “a veces sale más logrado que otras.” Descubrió que el vino es un material que resulta muy atractivo, “al vino no se lo puede conducir…está vivo, trabaja hasta su oxidación en que estabiliza su color”; comenta que sus técnicas las domina y las registró, son propias.

A esta altura de la entrevista, no resistí la tentación de hablar acerca de la relación que hay entre la pintura y la química, y a manera de broma le pregunté si se había puesto a estudiar esa ciencia. Obviamente, Beatriz ríe y confiesa que no sabe “nada en absoluto, yo soy artista y mis investigaciones son desde ese metier.”

Hablamos de los tiempos y espacios para la pintura, ví que su departamento hace las veces de casa-taller, y quienes la visitan lo saben y se adaptan, no niega que le encantaría tener un espacio específico para pintar, pero no le resulta desfavorable hacerlo como lo hace.

Ella crea obra todos los días y su horario favorito es durante la noche, “¡largas noches con música! en las que se deja llevar”. Aclara que sus técnicas llevan mucho tiempo y como pinta sobre seco, siempre tiene varias a la vez. Utiliza vinos tintos malbec, merlot, vinos blancos riesling, torrontés, sin agregados, sobre papel, y los resultados son “hijos de una búsqueda, de una necesidad de expresar, del reto por hacer material lo que se siente”, como manifiesta en las redes sociales.

Su última muestra fue en el mes de diciembre del año pasado, en el Salón Cultural de Gaiman. La tituló Ecos y Transparencias de la Patagonia y en esa ocasión fue realizada con tintas que obtuvo a partir de plantas autóctonas de nuestra Patagonia, piquillín, molle, solupe, jarilla, yaoyín, jume, algarrobillo, zampa, lengua de vaca, botón de oro… “¡la naturaleza plasmada en arte!”. De las plantas toma las raíces, las semillas, la corteza, las hojas y las deja en maceración con el solvente adecuado y obtiene los colores tan valiosos.

Expuso también una serie de obras, Trama de Cultura, realizada con vinos y soga, red, lecho, cobijo, “transmisión de cultura, la trama siempre ha estado ligada a la piel del hombre”, expresa Beatriz convencida.

Con todo su amor por lo que hace, lleva adelante un proyecto de museo itinerante recorriendo la ciudad en forma permanente con siete muestras en simultáneo. Lleva arte a escuelas, universidades, centros de salud, oficinas comerciales, etc. y como si todo ésto fuera poco, su proyecto a desarrollar en lo inmediato, es elaborar tarjetas de 20 x 30 cm, para que su arte pueda llegar a más personas, incluso a través de la distancia por correo convencional.

Beatriz contagia su pasión y en mi modo de ver, el valor de lo que hace está dado por el respeto y la consideración que tiene sobre la naturaleza, a la que le rinde tributo con su obra.

Podemos admirar todo su arte en la página virtual El Vino como materia https://www.facebook.com/ElVinoComoMateria/

También en Arte cotidiano https://www.facebook.com/Arte-cotidiano-957418967665140/

Y en Museos solo museos https://www.facebook.com/museos.solomuseos/

* Prof. Marilina Scarlata
Especializada en la Enseñanza de las Ciencias Naturales
Directora de divulgación científica de la Asociación Amigos Parques Nacionales
Columnista en LU 17.com
Columnista en Patagonia.net
Columnista en Pirámide Informativa.com