Navidad

Por Ricardo Lagiard

Hoy debo escribir sobre la Navidad y, francamente, es tanto lo que se podría decir, que no sabría por dónde comenzar. Pero, como decía Lope de Vega, (1) “burla burlando, van los tres delante”, o sea que ya he comenzado.

El término a que aludimos proviene del latín, lengua propia de la región del Latium (Lazio), en la actual Italia, que se hablaba en el imperio romano en los días en que nació el bebé que hoy nos ocupa, y cuyas tropas dominaban las costas de Oriente Medio, incluyendo a Judea, siendo nativitas el equivalente al término español nacimiento.

En una de las varias versiones de la Biblia, el apóstol Lucas se refiere al nacimiento de Jesús, (del arameo Yeshúa y de allí al Griego Iesoús), un niño que se dice que nació en Bethlehem (Judea), en un pesebre, vocablo éste que durante mi infancia repetí sin notar que se trataba del cobertizo donde los pastores, o sea, los que llevaban a pastar a los animales, los guardaban durante la noche. De ahí la presencia del burro y la vaca en el “pesebre” que hemos venido armando todas las Navidades por años. Y de allí también la figura de los jóvenes barbados sosteniendo un bastón, parados junto a los padres, María y José, adorando al pequeño que yace en una cunita muy modesta.

En cuanto al origen de la Navidad como la conocemos, pasaron 3 siglos antes que tomara un estado formal, y no fue hasta el año 336 AD (Anno Domini, o sea , año de Dios), en que el emperador romano Constantino, convertido al Cristianismo, declaró el 25 diciembre como una festividad cristiana oficial para todo el imperio. (2)

Durante mucho tiempo las religiones católica y judía estuvieron enfrentadas, pues mientras los primeros sostienen que Jesucristo fue el mesías que redimió al mundo y que retornará para el juicio final, los segundos lo niegan. Afortunadamente, en la actualidad, el criterio ecuménico, iniciado por Constantino, pugna por acercar a los fieles de todos los credos, procurando la paz entre los hombres. No obstante, y a pesar de la discrepancia teológica, los judíos también celebran, al mismo tiempo, durante ocho días, el Hanuká (3), o Festival de las Luces, recordando la consagración del Templo de Jerusalem y, al igual que los cristianos, comen y beben, alegres y honrando a Dios.

Tal vez sea este el mejor regalo que nos entrega la Navidad: la tan ansiada PAZ, que no es meramente una palabra, sino un estado de cosas en el que todos merecemos vivir. En Argentina, gracias a Dios, aún la disfrutamos, aunque los hombres mucho tenemos que ver con su preservación. Como dice el refrán: “a Dios rogando, y con el mazo dando”. (4) La paz no sólo vendrá del Cielo. También vendrá de la Tierra.

 

(1) Un soneto me manda hacer Violante, que en mi vida me he visto en tanto aprieto; catorce versos dicen que es soneto; burla burlando van los tres delante. https://www.google.com/search?num=30&newwindow=1&rlz=1C1CHBF_esES799ES799&ei=RLIfXKLvCsWDwQT3w7uoCg&q=lope+de+vega+biografia+corta&oq=lope+de+vega+bio&gs_l=psy-ab.1.1.0l4j0i203j0j0i20i263j0l3.185592.186554..188479…0.0..0.76.292.4……0….1..gws-wiz…….35i39j0i67.Yj_ssuw_ER4

(2) https://www.allaboutjesuschrist.org/spanish/origen-de-la-navidad.htm

(3) https://www.notimerica.com/sociedad/noticia-celebra-dia-navidad-distintas-religiones-20141224090411.html

(4) https://sigificadoyorigen.wordpress.com/2010/04/16/a-dios-rogando-y-con-el-mazo-dando-2/