Vaca Muerta

La crisis abierta por la pandemia del coronavirus golpea con fuerza a la industria petrolera internacional y Argentina y Vaca Muerta no están exentas de esos embates. Así, los pronósticos de desarrollo de Vaca Muerta se alejan cada vez más.

Las cuarentenas que en prácticamente todo el mundo se aplicaron, con mayor o menor intensidad, desplomaron el consumo fundamentalmente de petróleo, al punto que se estima que la demanda global bajó un 30% en pocas semanas.

En Argentina la caída de la demanda, así como la dureza de la cuarentena, fue mayor. A más de tres meses del inicio del aislamiento social obligatorio la demanda de combustibles se sitúa en apenas el 55% del nivel normal previo y con un pronóstico de poder bajar un poco en estos días en los que nuevamente se han endurecido las medidas en varios puntos del país.

La industria petrolera es una industria netamente de demanda, el crudo puede acopiarse pero hasta cierto punto, tal como se vio en abril cuando varias de las operadoras argentinas debieron salir a contratar buques para almacenar petróleo ante la saturación de los depósitos existentes.

Ese punto crítico parece haber quedado atrás, en gran parte gracias a una serie de exportaciones concretadas, aunque la mayoría a muy bajos precios.

449.000 barriles por día fue la producción nacional de petróleo de mayo, impactada por la cuarentena.

Pero el problema ahora es la demanda doméstica. Pese a que el gobierno reinstauró el barril criollo para aislar al país de los vaivenes del precio internacional, las compras de combustibles y derivados siguen siendo muy bajas y es por esto que la mayoría de las operadoras ya definieron fuertes recortes de inversión.

Estos achiques tienen un especial impacto en el caso de las empresas extranjeras dado que la mayoría han definido priorizar los desarrollos más rentables que tienen en sus portfolios globales, poniendo a los desarrollos de Vaca Muerta en competencia directa con los del resto del mundo.

En Argentina la principal petrolera del país es semi estatal, YPF, pero la firma enfrenta su propia crisis con una marca bien criolla. La operadora debe tratar de equilibrar este año una abultada deuda con la imposibilidad de refinanciar buena parte de la misma por la crisis macroeconómica nacional, más allá del reciente intento de reperfilar unos 1000 millones de dólares.

Sólo en Vaca Muerta se esperaba que se sumaran este año 1.344 nuevos pozos y que las inversiones alcanzaran los 15.000 millones de dólares en el año.

Pero hasta marzo en Vaca Muerta se sumaron apenas 43 nuevos pozos productores, y desde entonces las incorporaciones pueden ser contadas con los dedos de las manos.

Desde varias operadoras están siguiendo de cerca la demanda internacional de petróleo que comenzó a reactivarse en varios países, en especial en Asia. En una doble mirada que sigue de cerca la crisis que atraviesa el shale de Estados Unidos.

La esperanza de las empresas es que la caída en la producción del petróleo no convencional estadounidense pueda abrir un sendero para la exportación del crudo argentino, en especial el crudo liviano de la Cuenca Neuquina.

Mientras tanto, desde las empresas coinciden en que deberán trabajar en reducir costos, frenar inversiones poco rentables y continuar con el largo wait and see, con la esperanza de que esta vez el futuro próspero no sea un nuevo espejismo.

Fuente: diario Río Negro