Así se ve la milla 201 en el mar austral argentino

Prácticamente no hay actividad que no se haya frenado o desacelerado. Sin embargo algunas pocas actividades continúan como si nada hubiese ocurrido, tal es el caso de la pesca furtiva.

La pesca regulada, en general, fue afectada por dos frentes, por un lado por la caída del consumo de pescado lo que llevó a una caída de los precios a nivel global, y por otro debido a las restricciones que la cuarentena ha impuesto en la actividad para evitar la propagación del virus Covid-19.

Comparativo actividad global 2019 vs 2020. Crédito: Global Fishing Watch)

Por citar el caso de Argentina, las Cámaras empresarias pesqueras estiman que la merma en exportaciones debido al Covid19 será de unos 500 millones de dólares en 2020.

En casi todas las áreas marinas jurisdiccionales, ríos y lagos, la pesca cayó abruptamente, sin embargo, en aguas internacionales, la pesca INDNR – Ilegal, No Declarada y No Regulada- se mantiene casi sin inmutarse.

Las flotas de China, España, Taiwán, Corea del Sur y Japón arrecian los mares sin pausa. Sólo estos cinco países se llevan el 80% de la captura en alta mar, y el 64% de los ingresos globales.

Otro dato interesante es que estas flotas provenientes de países desarrollados del Hemisferio Norte, son bastante activas en el Hemisferio Sur, donde amenazan la supervivencia de comunidades pesqueras costeras en países en desarrollo del Hemisferio Sur en Latinoamérica, África y Sudeste Asiático.

Según publicaciones científicas y estudios económicos, sólo lo pueden hacer de manera masiva debido a tres tipos de subsidios que hacen posible una actividad insostenible ambiental ni económicamente:

  • Subsidios económicos directos e indirectos, de su estado de bandera, y exenciones impositivas en puertos de conveniencia o ‘puertos piratas’.
  • El subsidio de no tener que pagar salarios dignos a sus tripulantes, utilizando mano de obra esclava.
  • El subsidio de no tener ningún tipo de control ambiental, sanitario, ni de seguridad a la navegación; ‘costos’ que si debe afrontar cualquier tipo de industria pesquera legal.
Tripulantes esclavizados por flota china protestando en hospital de Montevideo

En el caso de los subsidios económicos de los estados, por ejemplo, China subsidia el combustible y equipos de navegación a cambio de exigir a su flota un tiempo mínimo de estancia en alta mar de , lo que tiene un impacto terrible en las poblaciones de peces ya que no respeta temporadas, tamaños, etc.; una carrera por quién depreda más.

La Unión Europea subsidia las ‘flotas de aguas distantes’ que causan estragos en el ambiente marino de Sudamérica o África, tal el caso de España y Portugal que no solo depredan, sino que también violan la soberanía de los estados realizando pesca ilegal, y aleteo de tiburones (prohibido por la UE), como ocurre en Sudamérica con los barcos de estos países.

Corea del Sur, Japón y Taiwán hacen lo mismo con sus flotas.

En la pesca global, los únicos que no pararon son los que están subsidiados, hacen depredación y utilizan mano de obra esclava.

La cifra global de los subsidios a la pesca destructiva e INDNR se estiman en más de 20 mil millones de dólares.

Cabe como ejemplo el caso del barco coreano que realizó pesca ilegal en el Mar Argentino y fue capturado en 2019, el Oyang 77, está subsidiado con dinero del fondo de pensiones estatal de Corea del Sur: utilizando los aportes de los trabajadores, el estado coreano subsidia la pesca ilegal en Sudamérica.

Esta embarcación y su armador ya han sido sancionados en innumerables ocasiones por pesca ilegal, captura de especies amenazadas, y abuso a los Derechos Humanos, luego de ser sentenciados en Nueva Zelanda por estos crímenes, en 2014 se instalaron en Montevideo, Uruguay, en donde reciben apoyo logístico, exención impositiva y ningún control de lo que cargan o descargan.

Sin ir más lejos, y observando el borde de la Zona Económica Exclusiva de Argentina, la denominada milla 201, a mediados de abril, continúa una flota de más de 300 embarcaciones de pesca INDNR, como se puede observar en este video que muestra la densidad desde antes que la pandemia se iniciara.

Contabilizando el número de embarcaciones y comparándolo con la misma época en años anteriores demuestra que no ha disminuido la actividad de los denominados ‘piratas’ de la pesca en el Atlántico Sur.

GFW – Southwest Atlantic from Milko Schvartzman on Vimeo | Movimiento flota furtiva borde exterior ZEE Argentina Mzo-Abril 2020. Crédito: Global Fishing Watch)

Otro caso en donde la pesca ilegal aprovecha la situación es en el Golfo de California, en México, donde el hábitat de la virtualmente extinta ‘vaquita marina’ -una marsopa o pequeño delfín del que se estima que prevalecen menos de 20 ejemplares- se ve asolado por la pesca ilegal de la totoaba, una especie endémica y también amenazada, por la que en China pagan mas de 2000 dólares por su vejiga natatoria. Luego de cinco años de presencia, la organización Sea Shepherd acaba de suspender sus patrullajes por la zona debido a la pandemia del Covid19.

Utilizando como referencia la información sobre la actividad pesquera global provista por Global Fishing Watch, y tomando arbitrariamente entre el 9 de marzo y el último día disponible, 9 de abril, se observa que la cantidad de embarcaciones pesqueras que han reportado posición al sistema es prácticamente la misma, con una variación, disminución, de la actividad de tan solo un 10,6%.

Mas allá de los posibles errores de cálculo y estimaciones realizados por el algoritmo de GFW, es evidente que no ha habido una disminución sustancial del numero de embarcaciones pesqueras que reportan su posición a través del AIS.

Número de embarcaciones en actividad de pesca, reportado entre el 9 de marzo y el 9 abril:

2019 =  10.225.507

2020 =    9.142.485

Una de las razones por las que la pesca furtiva continúa casi inmutable es su posibilidad de permanecer en alta mar por largo tiempo, hay embarcaciones que permanecen en alta mar, sin tocar puerto, por mas de dos años, aprovechando la asistencia de los ‘reefers’ o barcos nodriza, los que proveen de combustible, alimento, cambio de tripulaciones y/o reciben la captura en sus cámaras frigoríficas. Estas operaciones en alta mar no tienen ningún tipo de control y hacen imposible cualquier tipo de trazabilidad de las capturas.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Alimentación (FAO) de las Naciones Unidas, los transbordos en alta mar pueden ser utilizados para la trata de personas, tráfico de drogas, armas y/o productos de especies protegidas o en extinción.

Un reciente estudio publicado en febrero de 2020 (Sumaila et al.), indica que la pesca INDNR genera una pérdida de entre 26 y 50 mil millones de dólares sobre el mercado legítimo.

Esto sin tener en cuenta los altos costos económicos y humanos para los países en desarrollo de mantener presencia y vigilancia en la milla 200, sin la cual, los barcos furtivos violarían de forma masiva su soberanía, como se ha registrado en el pasado.

Mientras el mercado genuino se desmorona y miles de trabajadores quedan en la calle, la pesca furtiva, subsidiada por sus estados, y ‘puertos de conveniencia’ depreda sin pausa y agrava la situación del sector en los países que más lo necesitan.

GFW Global Evo from Milko Schvartzman on Vimeo | Actividad pesquera global últimos 12 meses. Crédito: Global Fishing Watch)

Fuente: FIS Noticias