Revista-Puerto-Cultivo-de-langostino

La FAO realizó un análisis sobre la situación del langostino a nivel mundial. El estudio no distingue entre el crustáceo salvaje y el de cultivo, y por ello el langostino argentino es analizado en el conjunto de camarones.

El crecimiento de las importaciones chinas, el aumento de producción y ventas del vannamei de Ecuador; la reducción en las compras de Estados Unidos y la Unión Europea y la caída del precio son los puntos sobresalientes del informe.

Producción y captura

En India, donde la producción está orientada a la exportación, se pronosticó una caída de entre el 30 y el 40 por ciento en su principal centro acuícola, Andhra, como consecuencia de la falta de acuerdo sobre el precio entre productores y exportadores. En Odisha, tras un ciclón, se interrumpió la producción y la región de Tamil Nadu se vio afectada por una inusual suba de la temperatura en el agua. Otras regiones mantuvieron estable la producción pero no lograron compensar el descenso.

Para China y el Sudeste Asiático (Indonesia, Vietnam, Tailandia y Malasia) al mes de diciembre de 2019 se estimó una reducción en la producción en comparación con el año anterior. En Ecuador, en cambio, la producción siguió creciendo, lo que se vio reflejado en las exportaciones del último año.

En cuanto a la Argentina, indican, como lo refleja la estadística oficial, hubo una caída del 16% en los primeros seis meses del año. Consideran el cierre de la temporada en octubre como una consecuente medida del Consejo Federal Pesquero; cuando en realidad la temporada se extendió una semana más y el CFP se excedió casi un mes respecto de lo recomendado por el INIDEP.

Comercio internacional

Desde la FAO señalan que el camarón escapó a un colapso en el mercado gracias al crecimiento en las importaciones que tuvo China, pero que al mismo tiempo tres grandes mercados, Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, decrecieron durante 2019.

Siguiendo de cerca a los Estados Unidos, China se convirtió en el segundo mayor importador del mundo durante la primera mitad del año y  es ahora el número uno en el mercado del camarón. Es que China además de comprar produce cerca de un millón de toneladas y exporta menos del 20 por ciento. Señalan desde FAO que tanto los  asiáticos como los latinoamericanos se han visto beneficiados con este aumento en las compras.

En general las exportaciones de camarones en la mayoría de los países de Asia disminuyeron, como consecuencia de una menor demanda de Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, a pesar incluso del aumento de las exportaciones a China. Se destacó en 2019 Ecuador, emergiendo como el principal exportador de camarón, desplazando a India; este crecimiento lo relacionan con el aumento de granjas de producción que el país sudamericano ha tenido. India, en cambio ,en la primera etapa del año tuvo un reporte negativo de exportaciones.

Estados Unidos, que se encuentra a la cabeza de las importaciones, retrasó sus compras en la primera mitad del año pasado, en una tendencia similar a la de la Unión Europea. En Asia, China dominó el mercado de las importaciones de forma muy contundente. Vietnam, a partir de los controles que se comenzaron a ejecutar en el comercio fronterizo con China, disminuyó sus importaciones en un 60 por ciento. En Oriente Medio también aumentaron las importaciones del camarón proveniente de India.

Análisis por país

Estados Unidos tuvo una leve baja en la importación; la demanda de los consumidores se mantuvo especialmente durante las vacaciones de verano. Los mayoristas lograron mantener bajo el precio y en los primeros seis meses del año consiguieron bajar en un 8,5 por ciento el valor respecto de 2018.

India se mantuvo como el mayor proveedor de los Estados Unidos, vendiéndoles 115.700 toneladas en el primer semestre. En cambio, las importaciones del langostino empanado de China bajaron un 33 por ciento a partir de una imposición arancelaria del 25 por ciento que se aplicó a los productos chinos; esa porción fue suplantada por productos de Tailandia, Vietnam, Indonesia e India.

La demanda de consumo de Japón se mantuvo estable a lo largo del año, a pesar de competir con productos proteicos más baratos como el pollo y el cerdo. Durante las vacaciones escolares hubo un notable incremento de productos listos para consumir: de las 94.900 toneladas que se importaron, 30.000 toneladas fueron de productos preparados.

La demanda en el mercado europeo siguió a la baja en los principales destinos, España, Francia, Italia, los Países Bajos y Alemania. En total la Unión Europea importó 358.700 toneladas, de las cuales el 73 por ciento provinieron de países como Ecuador, India, Vietnam, Groenlandia y la Argentina. Las importaciones de productos elaborados de países fuera de la Unión Europea alcanzaron la cifra de 50.500 toneladas, levemente mayor que en 2018. Señala la FAO que también disminuyó el consumo de camarones en países europeos fuera de la UE como Rusia, Suiza y Noruega.

Ya en 2018 China había surgido como la estrella en ascenso del mercado del langostino, indica el informe, pero aun así sorprendió el fuerte incremento en las importaciones durante la primera mitad del año. En 2019 importó 285.900 toneladas, en 2018 había importado 100.000 toneladas y en 2017 54.100 toneladas. El crecimiento interanual fue del 186 por ciento. Entre los mayores proveedores se encuentra Ecuador, con el 41 por ciento, seguido por India con el 21 por ciento y Arabia Saudita con el 8 por ciento. Vietnam, que redujo su participación un 60%, como se mencionó anteriormente, proveyó 90.500 toneladas.

El precio

Para la FAO, durante 2019 los precios se mantuvieron estables pero con una tendencia declinante. En Estados Unidos el precio bajó un 8,5 por ciento y ello permitió mantener estabilidad en la demanda, según indica el informe. Asimismo evalúa que la reducción en la producción de India en la segunda mitad de año, contribuyó a frenar la baja. También indica el estudio que el hecho de que la Argentina fijara el 15 de octubre como fecha de cierre de temporada habría contribuido a mejorar los precios, aunque este dato no se corrobora con los valores que manejan los empresarios nacionales, que ven al langostino en su piso más bajo.

Fuente: Karina Fernández – Revista Puerto