Apenas una hora después de que Donald Trump escribiera en su cuenta de Twitter que Estados Unidos volverá a gravar las exportaciones de acero y aluminio que provienen de Brasil y la Argentina, Alberto Fernández y su equipo dieron muestras de fuerte preocupación, contactaron al gobierno de Mauricio Macri y activaron una serie de mecanismos diplomáticos para evaluar el alcance de las medidas.

La decisión de Trump despertó la alarma en el presidente electo: instruyó a su eventual embajador en Washington Jorge Argüello para que se comunique con el embajador argentino Fernando Oris de Roa y en paralelo reunió a los economistas Matías Kulfas y Cecilia Todesca en las oficinas de Puerto Madero para analizar el impacto que tendrán las medidas del presidente norteamericano en la alicaída economía argentina y empezó a analizar los eventuales reclamos legales en el ámbito internacional que se podrían instrumentar.

700 millones de dólares

Es que la decisión de Trump afectará un negocio de USD 700 millones al año para la Argentina. Es que la imposición de aranceles impactará en 2 de los 6 rubros en los que Argentina más exporta a Estados Unidos.

Al parecer, la postura de Trump parece inflexible. El presidente de EEUU escribió en su Twitter que “las devaluaciones del real brasileño y el peso argentino afectan los intereses de los agricultores norteamericanos”, por lo que tomó la medida con “inmediata” entrada en vigor. No dio mayores precisiones.

Hubo un compromiso del embajador de Macri de contactar a la administración norteamericana para evaluar la situación.

La respuesta del gobierno de Trump a la administración de Macri llegó unas horas más tarde aunque no llevó calma a Buenos Aires. El secretario de Comercio norteamericano, Wilbur Ross, le respondió a la Casa Rosada que el tema será analizado en Consejo de Seguridad Nacional (NSC, por sus siglas en inglés) que depende directamente del presidente norteamericano. Es que el gobierno de Trump considera que las importaciones del acero o el aluminio involucran también a la industria armamentista por lo que este tema implica “una situación de seguridad nacional”.

Ross se encontraba en una cumbre en Londres de los países que integran la OTAN y prometió dar mayores precisiones a la Argentina a su regreso a Washington en unos días. No supo decir desde cuándo se pondrá en marcha esta medida anunciada por Trump. Y tampoco hubo precisiones sobre el porcentaje en que se fijarán los aranceles anunciados a la importación de acero y aluminio de la Argentina.

El acuerdo parecía firme

En el 2018 Trump había amenazado con elevar los aranceles al acero y aluminio argentinos en Estados Unidos. Hubo un llamado e intensas gestiones de Macri para frenar esa decisión que finalmente se congeló hasta ahora.

Fernández, el futuro jefe de Gabinete, Santiago Cafiero; Kulfas y Todesca, entre otros, evaluaron cómo impactará esta medida ni bien comienza el nuevo gobierno. No se descartó entre todas las opciones evaluadas llevar el tema a un reclamo internacional por tratarse de una “medida unilateral” y “contraria a los estamentos del comercio mundial”. Es decir, que en la evaluación preliminar se cree que un órgano de arbitraje en la Organización Mundial de Comercio (OMC) podría ser viable para la Argentina. Claro que este tema puede llevar mucho tiempo.