“Los ciudadanos estadounidenses, en particular los viajeros con problemas de salud subyacentes, no deben viajar en crucero”, afirma la alerta de viaje por el coronavirus emitida este 8 de marzo. Según detalla la nota, existe “mayor riesgo de infección de COVID-19 (coronavirus) en un entorno de crucero”.

El gobierno de Trump explica que con el fin de frenar la propagación de COVID-19, muchos países han puesto en práctica estrictos procedimientos de detección que han negado los derechos de entrada a los puertos a los barcos y han impedido que los pasajeros desembarquen. En algunos casos, las autoridades locales han permitido el desembarco pero han sometido a los pasajeros a procedimientos de cuarentena local. “Si bien el Gobierno de los Estados Unidos ha evacuado a algunos pasajeros de cruceros en las últimas semanas, no se debe confiar en los vuelos de repatriación como una opción para los ciudadanos estadounidenses bajo el riesgo potencial de cuarentena por parte de las autoridades locales”, advierte la nota.

En California, los miles de pasajeros que se hallan a bordo del crucero Gran Princess cerca de San Francisco podrán desembarcar el lunes en el puerto de Oakland y desde ahí serán llevados a cuatro bases militares en ese estado, Texas y Georgia, informaron este domingo las autoridades estatales y federales.

Otro crucero de la compañía Princess Cruises, el Regal Princess, se vio impedido este domingo de atracar en Port Everglades, en el sur de Florida, ante la sospecha de dos casos de coronavirus a bordo; en concreto, dos tripulantes que estuvieron semanas atrás en la embarcación frente a California.

La industria de los cruceros es de las más afectadas por el brote del coronavirus y, en ese sentido, el vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, al frente del grupo de respuesta ante la epidemia, aseguró que «los estadounidenses valoran la industria de los cruceros al ser un gran entretenimiento».