El final de la Guerra de Malvinas significó para muchos soldados el comienzo de una nueva etapa en sus vidas. Emociones que estallaron al llegar a Puerto Madryn en el buque Camberra, y otras tantas que quedaron contenidas durante mucho tiempo.

Cuarenta años después, pueden manifestarse en abrazos, recuerdos y por sobre todo agradecimientos.

El 19 de junio de 1982, Miguel Fiorevello llegó a Puerto Madryn junto a los demás soldados, desde Malvinas.

Al bajar del buque se subió en uno de los camiones dispuestos para trasladarlos hasta la Barraca Lahusen, en donde quedarían «escondidos» para evitar el rechazo de la población por haber perdido la guerra, según les decían los mandos superiores.

La historia fue distinta y el pueblo madrynense en masa salió a las calles a recibirlos como héroes, agotando todo el pan de la ciudad para darles algo de comer.

Miguel le dio a unos pequeños la frazada usada en las islas como para agradecer ese calor de hogar con el que eran recibidos.

Cuarenta años después volvió a Madryn y pudo reencontrarse con ese pequeño que aún hoy guarda esa frazada.

El reencuentro se dio en los estudios de La17…

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