Una vez más se ven gaviotas cocineras sobre el lomo de las ballenas, tanto en los avistajes embarcados de Puerto Pirámides, como en el área de EL Doradillo.

Desde hace más de una década se investiga la interacción y de que manera mitigar el efecto sobre los cetáceos.

Los guías balleneros e investigadores coinciden en que los picotazos en el lomo, afectan la salud de las ballenas y se trasladaría a los ballenatos.

Las heridas abiertas son ámbito propicio para virus y bacterias, y además llevaron a modificar el comportamiento de las ballenas, que pasan más tiempo bajo el agua, o no descansan lo suficiente y pierden mucha energía en luchar contra las gaviotas.

Algunos años atrás se realizó una prueba piloto que eliminaba a las consideradas «gaviotas especialistas», responsables del ataque, que serían sólo el 2 por ciento del total.

El Dr. Marcelo Bertelotti, investigador del CCT CENPAT-CONICET, confirmó por La17 que el denominado «rifle sanitario» no dio resultados. Consistía en un disparador experto acompañado por un observador, que disparaba contra aquellas que picaban.

Una alternativa para controlar la población de gaviotas buscando mitigar el ataque sobre las ballenas, sería disminuir la natalidad a través de la intervención en los nidos y los huevos.

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